La Bandera Verde ondea de nuevo en Adra y en Berja

La Bandera Verde ondea de nuevo en Adra y en Berja

MARÍA TORRESADRA

Hay detalles que marcan la diferencia. Los alumnos del instituto Gaviota de Adra cultivan cada día un pequeño huerto, organizan recogidas colectivas de basura y arreglan con sus propias manos las paredes desconchadas del centro. En la escuela infantil Barajas de Berja se mira especialmente por el agua, las luces se apagan cuando no se necesitan y se confeccionan carteles para recordar constantemente el mensaje de velar por el medio ambiente. Estos pequeños grandes gestos les han servido para renovar la Bandera Verde que los premia.

Barajas y Gaviota son los únicos centros de enseñanza de la provincia en los que ondea este distintivo. La Junta de Andalucía ha entregado 14 en toda la comunidad. Aunque el primero atiende a niños de 3 a 6 años y el segundo a adolescentes, comparten un compromiso firme por la concienciación, el ahorro y la sostenibilidad. Son conscientes de que los recursos naturales del planeta se acaban y que compete a todos cuidarlos y conservarlos. Una lección que se transforma en un hábito de vida y que la mayoría se lleva a casa para contagiar a sus padres.

Concienciar

Bajo esta premisa, a pesar de su corta experiencia vital, los 60 alumnos de la escuela infantil Barajas arrancan el día comprendiendo por qué es tan necesario cerrar el grifo cuando se lavan los dientes o apagar la luz cuando se abandona una habitación. Reunidos en asamblea, aprender a cuidar del medio ambiente es tan importante como distinguir los números o memorizar el abecedario. Se trabaja por bloques y se habla de agua, de energía, de reciclaje y del entorno físico y humano que les rodea. Además de diferenciar con perfecta claridad el reciclado de los residuos, han transformado viejos muros en murales, han sembrado plantas aromáticas en su escuela y han adquirido conocimientos en educación ambiental a través de juegos, fichas, vídeos y canciones.

Para la directora de la escuela, María Ángeles Bonilla, esta Bandera Verde es una recompensa al trabajo realizado. «Los alumnos cuidan el patio, dan la voz de alarma si algún grifo se queda abierto, apagan luces y dan un ejemplo en sus casas ante sus padres», afirma sin temor a equivocarse la también coordinadora del proyecto. Es la segunda vez que Barajas se hace con esta distinción, que se renueva cada tres años.

Reutilizar

Por su parte, el Gaviota ha renovado la bandera por tercera vez. En este centro la educación ambiental es una «filosofía». Divididos por cursos, sus más de 700 alumnos cultivan habas, cebollas, tomates y judías en el huerto del instituto. También colocan macetas para decorar pequeños rincones y elaboran originales lámparas con botellas de plástico. Algunos instrumentos musicales también se han confeccionado con materiales reciclados. A la limpieza del propio edificio, se suman pequeñas limpiezas voluntarias a pie de playa. Con todo, el concepto de 'ecoescuela' está muy presente cada día gracias al proyecto que coordina la profesora Julia Maldonado. Pero la iniciativa va más allá y también promueve espacios para lograr la reconciliación en busca de una convivencia óptima entre el alumnado. «Consideramos que todo lo que sea bueno para el centro es bueno para el alumnado y, si este tipo de iniciativas sirven para mejorar la convivencia y el respeto por el medio ambiente, el esfuerzo merece la pena», ha reconocido Antonio Montes, director del instituto.

Responsables de Barajas y del Gaviota han acudido recientemente a Jaén para asistir al acto institucional convocado para hacer entrega de las Banderas Verdes, un referente internacional que indica que la educación ambiental es una asignatura más.

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