A bordo de Blancazul en Adra

A bordo de Blancazul en Adra

Promar insiste en la necesidad de mantener limpio el mar en cada salida en barco

Son las siete de la tarde. Comienza la travesía a bordo de Blancazul, una embarcación de 12 metros de eslora que surca las aguas de la costa de Adra para mostrar a niños y mayores que debajo del mar hay vida. Pero también hay toneladas de basura. Plásticos, latas, botellas, envases de productos de limpieza y distintos objetos variopintos que, divididos en partículas, no sólo suponen una amenaza para la supervivencia de la fauna marina sino también para nuestra alimentación.

La posibilidad de avistar delfines es sólo el ‘cebo’ que usa Promar, asociación para la defensa de la fauna marina, para hacerse oír. No obstante, en ocasiones aparecen en manada a escasas millas de la playa. Una grata sorpresa para la tripulación. A lo largo del trayecto en barco, los voluntarios de este colectivo explican las características más llamativas del cachalote, de la ballena o del delfín. Denuncian el daño que la simple anilla de una lata de cerveza puede causar en un cetáceo o el riesgo que asumen las tortugas si se cruzan con restos de plásticos «de chuches o invernaderos», los más comunes. «Los microplásticos, los que no se ven, y las partículas de metales pesados terminan en el pescado que consumimos», advierte Omar Toledano, miembro de Promar. Así lo corroboran las imágenes que muestran a los visitantes a lo largo del paseo.

Apenas ha pasado una hora del inicio de la travesía y la tripulación no ha visto ningún delfín. Por el contrario, los plásticos y las latas flotan a su aire en medio del mar de Alborán. Los voluntarios retiran lo que se encuentran a su paso en cada trayecto. En esta ocasión, sorprende toparse con una maroma de longitud considerable procedente de la actividad pesquera.

Voluntarios

Llegan desde Teruel, Madrid, Valencia o Barcelona. Son voluntarios dispuestos a colaborar con una ‘batalla’ que han hecho suya sin recibir nada a cambio. Hay biólogos, estudiantes de Veterinaria, empleados de banca, etcétera. La profesión no importa. Sólo pesan las ganas de ayudar. Durante una semana, los voluntarios de Promar se encargan de que el mensaje ‘cale’ entre vecinos y visitantes, ya sea a pie de calle o a bordo de la embarcación. Además, se ocupan del mantenimiento diario y puesta a punto de Blancazul.

Concienciación

Las salidas en barco que organiza Promar en Adra son sólo una parte de la campaña de educación ambiental que lleva a cabo desde hace tres años. Diariamente, desde un quiosco instalado en pleno paseo marítimo de San Nicolás y siempre que el tiempo acompaña, se organizan cuentacuentos, proyecciones y charlas relacionadas con el cuidado del mar. El objetivo es concienciar, dejar grabado en las personas que respetar el mar y la mar debe ser una obligación compartida. Asimismo, se orquestan de forma regular limpiezas del propio puerto deportivo donde se encuentra amarrado su ‘cuartel general’: Blancazul.

Son las diez de la noche. La tripulación ha tenido tiempo de disfrutar de un chapuzón en alta mar, de cenar con vistas a la costa de Adra y de valorar la riqueza del mar en primera persona. Una toma de contacto que le recordará siempre la importancia de mimarlo como si fuera suyo.

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