Choque de intereses para liquidar el contrato de la piscina cubierta

La empresa concesionaria se niega a asumir el coste de la reparación de las calderas, tal y como le exige el Ayuntamiento para cambiar la gestión

MARÍA TORRESADRA

Se intuía que iba a ser farrogoso y así está resultando. El ‘traspaso’ de la piscina cubierta de Adra y la liquidación del contrato con la empresa que la ha gestionado desde su apertura, Sport Assistance Andalucía, ha provocado un conflicto de intereses que podría desembocar en los tribunales. La reparación de las calderas y su coste, entre otros detalles, sigue enfrentando a las partes que no logran alcanzar un acuerdo. Aunque la instalación funciona con normalidad, la incertidumbre sigue reinando entre los trabajadores y entre los propios usuarios.

El Ayuntamiento de Adra le ha plantado cara a la empresa una vez más. La corporación municipal del Ayuntamiento de Adra ha dicho ‘no’ de forma unánime al recurso de reposición presentado por la concesionaria para rechazar los requisitos municipales. Entre otros, el pago de los 25.000 euros que costó reparar las calderas a final del año pasado. Una actuación que obligó a cerrar temporalmente la instalación por falta de agua caliente y que el Ayuntamiento se vio obligado a asumir. La empresa se negó a pagar entonces esta reparación, por entender que no le correspondía, y el Consistorio hoy se la sigue reclamando.

La portavoz del Grupo Municipal Socialista, Teresa Piqueras, pide al equipo de gobierno celeridad en el proceso de transición iniciado. A su juicio, la convocatoria de la mes de trabajo se está demorando en el tiempo y es importante agilizar la elaboración del nuevo pliego de condiciones. Al respecto, la edil de Empresas Concesionarias, Alicia Heras, aclara que la mesa no se puede convocar hasta que los pliegos no estén totalmente definidos. «Están más que esbozados, en manos de los servicios jurídicos de este Ayuntamiento», reconoció en pleno.

En pleno proceso de transición para modificar la cuestionada gestión de la piscina cubierta, el Ayuntamiento se debate entre volver a sacar la concesión el servicio con un nuevo pliego de condiciones o adjudicar un contrato de prestación de servicios. No obstante, ante la falta de mantenimiento que la instalación ha registrado a lo largo del último año, el Ayuntamiento ha liberado una primera partida de 3.000 euros para iniciar un lavado de cara. Esta cuantía servirá para renovar material, arreglar bicicletas estáticas y poner a punto las cintas corredoras, entre otras mejoras. Una inyección económica que llega tarde para sus más de 500 abonados, pero que servirá para depurar deficiencias que se arrastran.

Incertidumbre laboral

Los empleados de la piscina cubierta siguen sumidos en una incertidumbre que roza la desesperación. Aunque desde el Ayuntamiento se garantiza que la instalación se mantendrá abierta y los mensajes son «tranquilizadores», lo cierto es que su futuro laboral es incierto. Son alrededor de una decena y mantienen una relación contractual con la empresa que gestiona las instalaciones. La preocupación ha sido constante desde que la empresa anunciase su marcha hace más de un año alegando pérdidas económicas.

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