La clase política, columna vertebral del árbol genealógico de Adra

La clase política, columna vertebral del árbol genealógico de Adra

La escritora gallega María Sande resume en un libro tres siglos de historia a través de más de 100 alcaldes y un millar de concejales

MARÍA TORRESADRA

La escritora gallega María Sande ha regalado a Adra un «caramelo» en forma de libro. Así describe la también historiadora su último trabajo literario, 'Tres siglos de alcaldes de Adra, concejales y familias abderitanas', una minuciosa investigación histórica de la clase política abderitana que abarca desde 1834 hasta la actualidad. Un maremagno de nombres y apellidos entrelazados que finalmente ha dibujado «un gran árbol genealógico» de la antigua Abdera.

Afincada en Almería desde hace un par de años, Sande repasa un periodo de la historia que comienza en Bonifacio Amoraga y termina en Manuel Cortés. La obra refleja el periodo de mandato de más de un millar de alcaldes de distintos signo político a través de una sucesión de biografías inéditas y de su correspondiente ramificación familiar. «Es un gran árbol genealógico de Adra», reconoce su autora. «El libro muestra la historia de Adra con un enfoque distinto, el que aporta sus personajes históricos y su historia humana», ha matizado.

Una pieza fundamental de este trabajo de investigación, editado por la propia autora, es la fotografía que ilustra sus más de 200 páginas en formato A4. Imágenes inéditas, nunca antes publicadas, que dan forma a «la mayor galería de imágenes de alcaldes» de la provincia de Almería. «Ningún ayuntamiento tiene esta galería de alcaldes, un patrimonio que se quedará para Adra», presume la escritora.

Trabajo de invetigación

'Tres siglos de alcaldes de Adra, concejales y familias abderitanas' es el resultado de muchas horas de estudio, dedicación y trabajo que Sande prefiere no cuantificar. «24 horas a piñón», ha dicho al respecto. Incontables son las horas que ha empleado en 'navegar' por el Registro Civil de Adra, el Archivo Municipal y la escasa prensa histórica que existe. Fundamental ha sido también en su periplo la implicación de los vecinos, una fuente imprescindible para hilvanar los lazos familiares de la clase política. «Las familias de Adra me han abierto sus puertas y se han movilizado para ayudarme, llamándose unos a otros», aplaude la historiadora. «Este es un libro que se presta a que la gente hable, lo comente y se fije en cada detalle (...). Es ameno y se aprenden cosas», asegura.

En su intento por 'triturar' y resumir la historia de tres siglos, Sande aboga por «no saturar»: «Aunque tengo información para otro más, creo que los libros de investigación no pueden cansar a la gente. He tenido que quitar mucha paja para que así sea. Mis libros son para leer, no para estar de adorno en una estantería».

Una foto histórica

La Casa Consistorial ha sido el escenario elegido para enmarcar una «fotografía histórica». Hoy se darán cita en el salón de Plenos los descendientes de los alcaldes de Adra, decenas de vecinos unidos entre sí por un nexo en común que muchos desconocían tener. La imagen será la contraportada de 'Tres siglos de alcaldes de Adra, concejales y familias abderitanas'. La obra se presentará formalmente el 8 de diciembre en el Centro Cultural, en un acto que servirá para rendir un homenaje a la clase política que marcó el rumbo de la ciudad milenaria desde 1834 hasta hoy.

Son muchas las anécdotas que recoge María Sande en este trabajo de investigación. «Un descendiente de un alcalde se casó con la hija de un presidente de Venezuela; otro abderitano fue responsable de Walt Disney en España; y otro estuvo casado con una princesa», cuenta. «Algunos vecinos saben que sus antepasados fueron alcaldes, pero otros no, como la familia de Joaquín López, gallego como yo, que además también tiene a los condes de Neira entre sus antepasados», añade.

«Adra es peculiar»

Para la escritora María Sande, «Adra es peculiar» y también lo es su clase política. De este colectivo destaca la presencia de dos mujeres, Elvira Gutiérrez -en la imagen- y Concepción Segado. «La primera era una mujer con carácter, independiente, con las ideas claras y cuentan de ella que por ese motivo nunca se casó», comenta la historiadora. «Ha sido complicado dar con ella porque firmaba con el apellido Gutiérrez, pero su apellido real era Rodríguez», destaca. Ejerció como concejal en el Ayuntamiento de Adra en 1938 y, al igual que Segado, durante un tiempo poco usual. «Las mujeres llegaron a los ayuntamientos a partir de 1979», matiza Sande, que también ha acompañado su obra de la propaganda electoral que se conserva desde entonces, otro «regalo» que nunca antes se había publicado.

Con todo, aunque «ha sido más complicado de lo que pensaba» -según reconoce la historiadora-, ha merecido la pena contarlo. Gallega de nacimiento, su vinculación a Adra es casual. Sande guardaba el «gusanillo» de conocer más y mejor a la clase política abderitana desde que resumió en un libro la trayectoria de los presidentes de la Diputación de Almería. «Dos eran de Adra, Justo Tovar y Antonio Soler», apunta. Tras comprobar que «no había nada» publicado al respecto, decidió poner nombre y apellido al árbol genealógico de la ciudad más antigua de Almería.

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