El coro infantil Pedro de Mena, víctima de un escollo entre administraciones

El coro infantil Pedro de Mena, víctima de un escollo entre administraciones

El grupo sigue sin percibir del Gobierno los 12.000 que se le adeuda por ganar el segundo y tercer premio en el Concurso Nacional de Coros Escolares

MARÍA TORRES ADRA

Seis años después de echar andar, el coro infantil del colegio público Pedro de Mena de Adra se ve salpicado por las «desavenencias económicas», ajenas a su labor, que atañe resolver al Gobierno de España y a la Junta de Andalucía. Ganador del segundo y tercer premio de Certamen Nacional de Coros Escolares, celebrado en 2014 y 2015, respectivamente, aguarda con impaciencia que se le abonen los 12.000 euros que le corresponden tras su paso por el concurso. Una deuda que se ha convertido, no sólo en una carga, sino también en un lastre «sin parangón» en la intachable trayectoria del grupo.

Así se define en la última moción aprobada en sesión plenaria por el Ayuntamiento de Adra, que exige que liquide la deuda cuanto antes. Aprovechando el cambio de Gobierno en España y la coincidencia en el partido que gobierna, el Consistorio ha vuelto a trasladar a los Ministerios de Hacienda y Educación la «situación de injusticia económica» que sufre el coro abderitano, «que no puede recibir los Premios Nacionales obtenidos como así lo han recibido coros de otras Comunidades Autónomas», según se apunta en el texto. También ha puesto el asunto en conocimiento de la Junta de Andalucía para que resuelva cuanto antes un conflicto que frena al grupo, no en formación, pero sí en experiencias. «El verano que viene iremos a Florencia y en Navidad a Madrid. Nos faltan instrumentos y el poco dinero del que se dispone procede de las actuaciones que se realizan, de las aportaciones del colegio o del bolsillo de los propios padres», ha reconocido José Antonio Pérez, director del coro infantil Pedro de Mena de Adra.

De justicia

El coro reclama en esencia lo que le pertenece. Tan sólo el desplazamiento al certamen, que el Ministerio se compromete a abonar a los colegios participantes, alcanzó los 5.000 euros en cada edición. Miembro de la Federación Internacional de Niños Puericantores, hoy declina participar de nuevo en un concurso nacional y carece de medios suficientes para seguir creciendo. «El coro no tiene fines lucrativos, pero sí es un instrumento educativo muy potente que puede ir más rápido si dispone de posibilidades económicas. Es una pena que un grupo de su nivel esté vetado», ha aclarado al respecto su responsable más directo.

La clave

El problema de raíz radica en una cuestión meramente legal, ajena a la labor educativa y social que se promueve desde el coro escolar. El Gobierno se niega a ingresar el valor de sendos premios en la Cuenta de Identificación Fiscal del colegio abderitano, que coincide con el de la administración autonómica, hasta que no resuelva «sus obligaciones tributarias» con el Ministerio de Hacienda. Desde la Subdelegación del Gobierno se alude a la Ley de Subvenciones del Estado, que prohíbe expresamente abonar premios o subvenciones a entidades deudoras. Sin embargo, desde el centro de desmiente categóricamente tener deudas con el Gobierno y apuntan a la Junta de Andalucía y a su 'caja única', el CIF. El Gobierno andaluz, de momento, calla y no hace valoraciones al respecto.

Envueltos en una maraña de trámites administrativos, los 43 niños cantores de Adra siguen sin recibir su premio tres años después de conseguirlo. «Confiamos que los anteriores problemas argumentados por el Gobierno central para no ejecutar dicho pago hayan dejado de existir y por tanto no exista a día de hoy nada que impida la liquidación y el pago de dichos premios», han manifestado todos los grupos políticos que conforman la corporación municipal en el Ayuntamiento de Adra.

Pese a todo, la pelota sigue rebotando entre administraciones con una única víctima, el talento de los niños que dan vida a un coro conocido y reconocido dentro y fuera de España.

Un coro «hipotecado»

A la espera de conocer alguna aclaración al respecto por parte de la Junta de Andalucía, la Subdelegación del Gobierno en Almería ha explicado que el Ministerio de Educación no puede abonar los premios logrados por el coro Pedro de Mena de Adra hasta que el centro no resuelva la deuda que mantiene con las arcas del Estado. Así lo establece la Ley de Subvenciones.

Al respecto, el director del colegio, Francisco Montoya, niega que se mantengan tales deudas. «Que nos digan cuáles son._Los colegios no tienen entidad para llegar a tener deudas con el Estado. No tienen cuenta propia y todo llega a través de la Junta», ha declarado a IDEAL. Montoya ha aclarado al respecto que todos los centros andaluces responden al mismo Código de Identificación Fiscal cuyo titular es el Gobierno andaluz. «La situación real es que los niños están sufriendo las desavenencias entre dos administraciones», ha denunciado.

Orgulloso de la trayectoria del coro Pedro de Mena, el director del centro afirma que actualmente el grupo está «hipotecado». No dispone de recursos para seguir enriqueciendo su curriculum y los 12.000 euros que debían haber recibido adquieren más relevancia en este contexto. Francisco Montoya ha lamentado la trascendencia pública del asunto: «A lo largo de este tiempo, hemos intentado seguir las cauces habituales para demandar los premios y mantener a los niños alejados de la polémica». El asunto también se ha puesto en conocimiento del Defensor del Pueblo Andaluz y de su homólogo en España.

En su contexto

El coro infantil Pedro de Mena de Adra surgió en 2012 en un centro público de apenas 200 alumnos. Tienen entre 7 y 16 años y, en este «instrumento didáctico», han encontrado formación musical, motivación en sus estudios y valores vitales. El grupos es, con diferencia, uno de los mejores coros que hay actualmente en España. Un proyecto educativo con voz propia que ha llevado a sus componentes a formar parte del último trabajo de Michael Thomas, a fundirse con la Orquesta Ciudad de Almería o a sonar en el Vaticano. Embajadores de Almería, dentro y fuera de la provincia, es también un soplo de aire fresco en cada visita que el grupo realiza a residencias y hospitales. Un gesto solidario que les hace más grandes.

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