Perros guía, los ojos de quienes no ven

Lola lleva apenas unos meses con Duarte y ha supuesto un punto de inflexión en la vida de este vecino de Adra. /Ideal
Lola lleva apenas unos meses con Duarte y ha supuesto un punto de inflexión en la vida de este vecino de Adra. / Ideal

El encargado de un centro comercial impide el paso inicialmente a un invidente

MARÍA TORRES ADRA

Se llama Lola. Nació hace dos años en Estados Unidos y ha sido adiestrada para guiar a quienes no ven. En apenas seis meses, se ha convertido en una pieza imprescindible en la vida de Duarte Antonio Rocha, su dueño, un joven invidente de Adra. Como si de una persona se tratase, este labrador tiene garantizado el acceso por ley a cualquier espacio público o de uso público, «aunque algunos no se enteren». Aferrado a la legislación que ampara este derecho en Andalucía desde hace dos décadas, Duarte denuncia que aún hay quien cuestiona -por desconocimiento o por falta de sensibilidad- la labor de un perro guía.

Su experiencia con los canes es relativamente reciente. Obligado a convivir con un cinco por ciento de visibilidad desde hace 10 años, tras un accidente de coche, este vecino de Adra decidió aparcar el bastón a principios de año y optar por primera vez por un perro guía. «Me cambió la vida. Para mí fue un punto de inflexión; pasé de la inseguridad del bastón, que es peligroso, a confiar plenamente en un animal que sé que me lleva por el buen camino», reconoce. «Lola es mis ojos», añade.

Sin embargo, la sociedad no siempre mira con buenos ojos el libre acceso de los perros guía a cualquier espacio. Duarte acumula ya varios incidentes relacionados con Lola. El último ha tenido lugar en un centro comercial de El Ejido. «Cual fue mi asombro cuando el vigilante de seguridad me para el paso y me dice que no sabe si puedo acceder con mi perro guía a las instalaciones, que tiene que comprobarlo y que me espere», ha relatado a IDEAL. Aunque finalmente pudo acceder, es «una más». «En una panadería me pidieron que tomase en brazos al perro para entrar, en una tienda de ropa también me llamaron la atención y en el ascensor de un hospital me lo recriminó un señor», lamenta con indignación. «Esto no se puede tolerar en pleno siglo XXI. Los perros guía no son mascotas, son nuestros ojos», insiste. Este almeriense critica el desconocimiento que existe en torno a una legislación vigente desde hace 20 años. «Salvo a un quirófano, un perro guía puede acceder a cualquier sitio», recuerda.

El centro comercial al que este invidente de Adra hace alusión ha matizado que tan sólo se le hizo esperar «nueve segundos» para corroborar la identificación del animal como perro guía. Apunta que es el modo de proceder de la empresa, que asegura garantizar el libre acceso de este tipo de canes a sus instalaciones.

En cualquier caso, con su denuncia Duarte espera simplemente «que no vuelva a ocurrir». Fiel defensor del adiestramiento y la educación que reciben los perros guía, tan sólo espera que la sociedad esté a la altura.

No lo acaricies

Aunque cada vez es menos habitual, aún se dan casos de personas que encuentran problemas para acceder a espacios públicos o de uso público con un perro guía. Coincidiendo con la Semana de la ONCE en Almería, la Organización Nacional de Ciegos Españoles ha hecho hincapié en recordar que la legislación autonómica ampara este derecho. Desde la capital almeriense, se ha insistido especialmente en el sector hostelero y de transporte, pero también se han hecho exhibiciones a pie de calle para familiarizar a la sociedad en general con la presencia de un perro guía.

En este sentido, es importante conocer que un perro guía es un perro de trabajo, nunca una mascota. Cuanto más se ignore, mejor guiará a su dueño. Se desaconseja acariciarlos y ofrecerles comida. Este tipo de canes se comporta de forma distinta al resto porque ha sido adiestrado concienzudamente para guiar a quienes no pueden ver. Están acostumbrados a viajar en medios de transporte y acceder a espacios públicos con tránsito de personas. En caso de dirigirte a su dueño, se aconseja acercarse siempre por la izquierda.

Los perros guía están registrados en un registro oficial y todos disponen de un certificado de la escuela o centro de adiestramiento donde han sido formados. Sus propietarios, además, llevan a mano la documentación pertinente por si fuera necesario mostrarla. Impedir el acceso a una persona invidente por ir acompañada de un perro guía se considera una infracción muy grave y las sanciones correspondientes están recogidas en la legislación vigente.

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