Las protectoras de animales, una segunda oportunidad para 3.000 perros sin hogar

ADA organiza paseos caninos solidarios cada fin de semana. /IDEAL
ADA organiza paseos caninos solidarios cada fin de semana. / IDEAL

Es el número de adopciones que han tramitado en Adra en los últimos años de la mano de tres colectivos que trabajan por esta causa

MARÍA TORRES ADRA

El nombre de Adra se ha colado durante estos días en los titulares de buena parte de la prensa nacional. El motivo se llama Aston, un mastín que aguardó durante siete días el regreso de sus dueños en el mismo punto donde fue abandonado. Solo y a la intemperie, se refugió en una isleta de acceso al municipio hasta que una protectora se hizo cargo de él. Aston hoy es feliz con una nueva familia, pero desgraciadamente su caso no es un hecho aislado.

Lejos de descender, el abandono de perros y gatos sigue alarmando. Según la Fundación Affinity, en 2016 se recogieron 137.000 animales y el 45 por ciento fueron adoptados. El trabajo que realizan en este contexto las protectoras de animales resulta capital. En Adra actualmente trabajan tres colectivos: SOS Perros de Adra, Adra Linda Pulgosa y Almería Defensa Animal. Gracias a su esfuerzo y constancia, 3.000 animales han sido dados en adopción en los últimos años. La mayoría han sido enviados al extranjero donde han vuelto a encontrar un hogar. Alemania es uno de los principales países receptores, pero también Holanda y Francia en menor medida. En España, lugar de origen de los perros y animales a los que se presta cobijo, la adopción se complica paradójicamente y aumenta de forma exponencial cuando se trata de perros adultos.

Colaboración

Con los medios justos para atender los casos de abandono y maltrato que se producen, y que no cesan, las protectoras de animales abderitanas sobreviven como pueden. Algunas como Almería Defensa Animal aún tienen un lugar físico donde poder atenderlos y otras como SOS Perros de Adra se han visto obligadas a buscar desesperadamente casas de acogida. Sus voluntarios lo hacen de forma anónima, sin pedir nada cambio. Necesitan pienso, medicamentos y productos de higiene y limpieza, pero también personas dispuestas a emplear parte de su tiempo libre en asear a los animales, llevarlos al veterinario o ayudar en los trámites de adopción. La forma más directa de contactar con las protectoras es a través de Facebook.

Cuando los fondos económicos escasean, los gastos veterinarios se acumulan y los voluntarios no son suficientes, hay que reducir la actividad. Lo más doloroso, coinciden al afirmar las protectoras, es no poder hacer frente a todos los animales que les llegan: «En muchas ocasiones no damos abasto y hay que decir ‘no’ porque no los podemos hacinar. Se merecen una atención digna después de lo que arrastran».

A la espera

Balto es uno de los 12 perros que actualmente vive bajo el cobijo de Almería Defensa Animal. Tiene once años y lleva ocho en la protectora. Su vida no ha sido fácil. Usado como perro de pelea en un barrio conflictivo de la capital, fue rescatado por esta protectora y dado en adopción, pero algo falló y fue devuelto. «Fue educado para agredir y eso le acarrea muchos problemas de socialización», explican desde ADA. Marcado de por vida, su adopción es ya todo un reto para el colectivo, que ha puesto a Balto en manos de educadores caninos para corregir su conducta. «No queremos que muera en la protectora y vamos a seguir trabajando para que Balto pueda despedirse de este mundo en una familia», afirman en la protectora más antigua de Adra. Balto convive con Nino, un cruce de mastín y dálmata que fue abandonado en la puerta de la perrera con un mes de vida, y con Lucky, un perro que fue rescatado, dado en adopción y devuelto al poco tiempo.

En la protectora Adra Linda Pulgosa el número de animales que espera una adopción asciende a 32. Conviven en un refugio, ubicado en el término municipal de Adra, a la espera de una segunda oportunidad. Ajo es uno de ellos. Con sus 42 kilos de peso, se aleja de los ‘cánones de belleza’ . Lleva dos años en la protectora porque «nadie se fija en él». Comparte espacio con Electra, un perro enfermo de apenas cuatro kilos que vivía entre invernaderos hasta hace poco y que hoy evoluciona favorablemente. Por último, SOS Perros de Adra atiende actualmente a una decena de perros. Declarada «en bancarrota», uno de ellos es Canelo, un perro que perdió el rabo tras ser atropellado en El Ejido y que fue operado de urgencia. Los voluntarios pagaron la operación de su propio bolsillo, algo habitual en este tipo de colectivos.

Paseos solidarios

Detrás de cada protectora de animales está el trabajo constante y anónimo de un grupo muy reducido de personas, pero también la ayuda puntual de quienes se solidarizan con los animales abandonados. En Almería Defensa Animal, desde hace relativamente poco, se organizan caminatas caninas.

No se exigen requisitos para participar. Cualquier persona puede hacerlo y curiosamente son los niños los que más se vuelcan. Autorizados por sus padres y coordinados por un monitor, los paseos se desarrollan los fines de semana por la zona del Cercado de Adra. Además de suponer una inyección extra de caricias, los paseos colectivos ayudan a socializar a los perros en caso de maltrato o abandono. La labor de las protectoras nunca cesa. A lo largo del año, los voluntarios de Almería Defensa Animal, Linda Pulgosa y SOS Perros de Adra organizan rifas, sorteos, fiestas o mercados artesanales para financiar la atención que prestan. Aunque la adopción siempre es el fin, también gestionan casas de acogida que sirvan de hogar temporal al animal.

Desde las protectoras abderitanas se hace un llamamiento a la sociedad para frenar el abandono de animales, aún siendo conscientes de que este drama «nunca va acabar». También piden ayuda y colaboración y apuestan de forma firme y rotunda por la adopción. «Atender a estos seres vivos de cuatro patas que han sido abandonados y maltratados es una obligación moral», sentencian.

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