El 'superpoder' de la pelota ovalada

El 'superpoder' de la pelota ovalada

El rugby se consolida como una herramienta al servicio de la educación en valores

MARÍA TORRESADRA

Debutaron en Marbella en diciembre del año pasado, casi con lo puesto, sin una equipación que los identificase, y hoy son el único equipo Sub-6 de la provincia de Almería. Es la cantera del Club Deportivo Marrajos de Adra, una treintena de chavales de entre 5 y 8 años que están asentando los cimientos de un deporte incipiente en España.

Ajeno a la competición deportiva, cada entrenamiento se transforma en una «sesión de juego». Sus monitores no son entrenadores sino «educadores». Porque en el rugby, nadie pierde, todos ganan. Bajo esta filosofía echó a andar en Adra el club deportivo Marrajos, hoy flamante campeón de la liga provincial. 22 jugadores lo componen y 4 son mujeres. De vuelta a los entrenamientos, casi de forma simultánea, ha comenzado a rodar también la Escuela Municipal de Rugby que gestiona el propio club. Por segundo año consecutivo, se suma a la oferta deportiva que se orquesta desde el Ayuntamiento.

Conscientes de la escasa repercusión que acapara el rugby en términos comparativos, que sean más de 30 los niños inscritos denota que las cosas se están haciendo bien. «Estamos contentos con lo conseguido hasta la fecha. En sólo dos años hemos logrado que los niños se diviertan, que sus padres se impliquen y, además, afianzar el rugby en Adra», reconoce uno de sus «educadores», Rudy Mahiques, que comparte 'banquillo' con Antonio Salinas. Expertos en Educación Física, intentan imprimir sobre los chavales hábitos de vida saludables a través del deporte. A su juicio, el matiz que diferencia al rugby del resto de deportes es la educación en valores que lleva consigo. Mahiques asegura que en el rugby no hay competición. En su lugar, impera el respeto con mayúsculas, el juego limpio, la solidaridad, el compañerismo y la disciplina. «Preferimos que nos salgan 30 o 40 buenas personas a uno o dos jugadores con proyección», afirma rotundo.

El tercer tiempo

El rugby es también un deporte marcado por los pequeños detalles. Los vencedores aplauden a los vencidos, y viceversa, y el «tercer tiempo» es casi un mandamiento. Tras finalizar el partido, los de casa están obligados invitar a un almuerzo al equipo que visita: «En el campo no hay enemigos, somos una gran familia, y ese es uno de nuestros mantras».

Aunque la temporada ya ha comenzado, el plazo de inscripción para formar parte de la Escuela de Rugby Marrajos permanece abierto para niños de entre 5 y 12 años. El único requisito para participar es «tercer ganas», no hay más. «Es un deporte con 15 jugadores en el campo, un grupo muy variopinto en cuanto a características, de distinta edad, altura y complexión. Cada uno desarrolla su papel y todos son importantes, sin excepción», explican. Recientemente se ha celebrado una jornada de puertas abiertas para mostrar lo que hacen, pero «cada día hacemos una, están todos invitados».

Las 'sesiones de juego' se llevan a cabo los martes por la tarde en las instalaciones del Club de Tenis de Adra, y los sábados por la mañana en el estadio Miramar.

Poder de decisión

La Escuela Municipal de Rubgy de Adra oferta este año, como novedad, sesiones de juego multideporte. Están concebidos para niños de entre 3 y 5 años. La pelota ovalada sirve de nexo de unión para probar distintas modalidades deportivas. Para la mayoría, supone su primera toma de contacto con el deporte y, además de divertirse como niños, les ayuda a marcar sus preferencias. «Notamos que en Adra hacía falta un lugar donde el niño, con libertad, pudiese valorar qué deporte le gusta más y así nació esta escuela multideporte», explican desde Marrajos, el club que la gestiona. Nueve niños integran esta primera experiencia. Los entrenamientos se desarrollan en las mismas instalaciones, de forma paralela al resto de sesiones.

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Adra, Rugby

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