La torre vigía de Guainos, testigo de un paseo terrorífico

La torre vigía de Guainos, testigo de un paseo terrorífico

Cerca 400 personas recorrieron la barriada abderitana motivados por una historia ficticia ambientada en este singular enclave

MARÍA TORRES ADRA

Las 'brujas' de Guainos conspiraron en la tarde del pasado sábado para concentrar a cientos de niños en la barriada abderitana. La torre vigía, de origen musulmán, fue testigo de un recorrido terrorífico organizado por la mayordomía de las fiestas patronales de agosto.

Contra todo pronóstico, el Salón Social se quedó pequeño. Pocos quisieron perderse el relato de una historia ficticia ambientada en este singular enclave de la costa mediterránea. En la plaza de la iglesia y de la mano de una de las 'brujas', comenzó la puesta en escena. Ante la mirada atónita de los niños, ojos, culebras y otros ingredientes dieron forma a la pócima que dejaría 'hipnotizados' a los presentes. «Yo os maldigo», dijo antes de iniciar un paseo cargado de terror.

Divididos en dos grupos, para dar respuesta a la elevada afluencia de público, la Rambla de Guainos protagonizó la primera parada. A orillas de un mar enfurecido, se contó la leyenda de una mujer que arrojó a sus tres hijas por uno de los barrancos que rodean la pedanía. «Es habitual encontrarse con ellas por las calles de Guainos. No las miréis», recomendó la 'bruja'. La visita continuó en un camposanto cuidadosamente recreado, donde una viuda lloraba la muerte en la mar de su marido. El viento sopló fuerte para añadir más misterio a una visita que a pocos dejó indiferente. Llegó, así, el turno de las tres mujeres del barrio que, según cuenta la leyenda, perseguían a los niños en busca de sus pertenencias para hechizarlos.

Cayó la noche en Guainos cuando los visitantes se adentraron en una zona boscosa para toparse con un leñador poseído, uno de los vecinos más queridos de la barriada que se rindió ante el embrujo de los malos espíritus que merodean por la zona. Para concluir, una pareja de príncipes enamorados esperaron a los niños en la torre vigía de Guainos para descargar la maldición que les persigue desde años atrás por defender su amor.

Entre aplausos y algún que otro llanto, el relato llegó a su fin. Es el primero de estas características que se desarrolla en Guainos y logró desbordar las expectativas de la propia organización. La fiesta continuó en el Salón Social con una merienda para todos los asistentes, baile de disfraces y concurso para premiar el mejor atuendo de Halloween. «La idea era hacer algo diferente y que nunca se había echo y que mejor que hacerle pasar un tarde entretenida a los mas peques y poder enseñarles nuestro barrio», explican las organizadoras. Objetivo cumplido.

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