Alcolea marca de nuevo las horas

Alcolea marca de nuevo las horas

El reloj de la torre de la iglesia, listo para vivir las campanadas de fin de año

MARÍA TORRES ALCOLEA

Lleva más de cuatro décadas marcando el paso de las horas en Alcolea. Testigo del día a día de sus vecinos, siempre puntual a su cita, el reloj de la torre de la iglesia ha anunciado su retirada. El paso del tiempo ha resultado ser también un lastre para su rudimentario sistema que ha sido sustituido ya por otro más moderno y electrificado. Tras varias semanas de desconcierto horario, por las continuas averías registradas, los alcoleanos podrán despedir el año en tiempo y forma.

El viejo reloj ha dejado de funcionar. Los primeros avisos llegaron hace unos meses con «retrasos continuos» e incluso con paradas «totales». De poco sirvieron los esfuerzos por reanudar su marcha. «En los últimos intentos ya no tardaba ni media hora en volverse a parar hasta llegar a estar totalmente parado en el tiempo», ha reconocido Antonio Ocaña, alcalde de Alcolea. Al tanto de los problemas en su funcionamiento, el equipo de gobierno contactó con varias empresas del sector para estudiar su reparación y comparar presupuestos. «Todos los técnicos consultados llegaron a la conclusión de que el paso de los años había desgastado lo engranajes del mecanismo del reloj, origen del problema», explica el primer edil. Según ha detallado, el arreglo del antiguo mecanismo resultaba más costoso que su sustitución y con escasas garantías de mantener su correcto funcionamiento durante un largo periodo de tiempo.

Después de valorar las distintas opciones, el Ayuntamiento de Alcolea ha optado por electrificar el reloj y motorizar las campanas del toque horario. Tras varias décadas marcando las horas en Alcolea, el viejo engranaje de la iglesia fue sustituido a finales del mes noviembre. «Los cambios de electrificación realizados han supuesto la modernización del reloj, pero sólo en su interior», ha matizado Ocaña. «Su esfera, las agujas, las campanas y el toque horario no han cambiado de aspecto», añade. «Todo el mecanismo ya se mueve a través de motores eléctricos que desplazan las agujas y los mazos de las campanas, todo a su vez controlado desde un control de mandos para que funcione a la perfección», ha detallado el alcalde de Alcolea.

Una reliquia

Atrás quedaron ya las revisiones semanales del reloj de la torre de la iglesia. Tal y como se puede leer en el manual de indicaciones y cuidados, fechado en el año 1973 por Manufacturas Blasco, el reloj necesitaba «un engrase regular y la mayor limpieza de su mecanismo» para mantenerse en el tiempo. Poner gotas de aceite cada ocho días en la clavija de la rueda de escape o retirar el aceite sucio y usado cada tres meses formaban parte de su ‘libro de instrucciones’. La intención del equipo de gobierno es restaurar el antiguo mecanismo del reloj de la torre de la iglesia para exponerlo como una pieza más de la historia más reciente de Alcolea.

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