Amanece en Dalías con la luz de su Cristo

El Cristo de la Luz de Dalías inició su salida ayer en procesión desde la parroquia de Santa María de Ambrox en su día grande. /MARÍA TORRES
El Cristo de la Luz de Dalías inició su salida ayer en procesión desde la parroquia de Santa María de Ambrox en su día grande. / MARÍA TORRES

Como cada tercer domingo de septiembre, la imagen salió ayer en procesión en un recorrido cargado de fe y pólvora

MARÍA TORRESDALIAS

Ocho y media de la tarde. El Cristo de la Luz hace acto de presencia ante sus fieles desde la escalinata de la iglesia Santa María de Ambrox. Imponente, con casi dos metros de estatura, cumple con la tradición que marca cada tercer domingo de septiembre. Le aguardan sus fieles con la mirada puesta sólo en Él, manos en alto, ajenos al estruendo de bombas y cohetes que anuncian el inicio de tan esperada procesión. Así arrancó ayer uno de los desfiles procesionales más multitudinarios de la provincia de Almería. Terminó de madrugada, cuando la noche se convierte en día por unos instantes.

Como es tradicional, la Hermandad del Cristo de la Luz de Dalías presidió la comitiva en el día grande de su Cristo. La Agrupación Músico-Cultural Daliense y la banda de tambores y cornetas Nuestra Señora del Rosario de Linares añadieron ayer la nota musical al desfile en procesión de tan venerada imagen.

Tras atravesar entre vítores y pétalos la plaza del pueblo, el Mercado de Dalías es su primera parada y la peña La Festivalera, la encargada de inaugurar la sucesión de plegarias y oraciones que se lanzan al viento en forma de pólvora.

Después, llegaría el turno para La Petalá, La Luz, El Cohete y Amigos de la Plaza. Son las peñas que, desde hace décadas, Dalías dedica a su Cristo. Colectivos de devotos que trabajan durante todo el año para alimentar esa luz que les guía en su día a día.

Medidas de seguridad

Según las estimaciones oficiales, ayer se quemaron en Dalías más de 1.800 kilos de explosivos desde una decena de puntos autorizados. Especialmente sonora es la tradicional bajada de la imagen desde su altar, uno de los momentos más emotivos del la celebración que se desarrolló sobre la una del mediodía, y la procesión en sí.

La seguridad resulta capital en la fiesta de la fe, la devoción y la pólvora. Los dalienses recogen cualquier material que pueda arder de sus terrazas y cumplen estrictamente con las normas establecidas. El control es casi total.

Emergencias 112, Bomberos, Protección Civil, Guardia Civil y servicios sanitarios permanecen al pie del cañón durante toda la jornada y principalmente durante la salida en procesión del Cristo de la Luz. Al cierre de esta edición, no se produjeron daños destacables.

Tras más de tres horas recibiendo el calor de vecinos y foráneos, el Cristo de la Luz regresó a su templo, la iglesia de Santa María de Ambrox, sobre las doce de la noche. Es el momento en el que los dalienses gastan ya su último cartucho. Se apagan las luces y el cielo se ilumina sobre un manto de cohetes, tracas y bombas.

Amanece en Dalías. Así lo sienten sus fieles, que se despiden de la luz que los ilumina hasta el año que viene.

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