El palacio del Rey Chico, vendido

El palacio del Rey Chico, vendido

Los ayuntamientos de Fondón y Fuente Victoria logran la propiedad del inmueble y ‘apuntalan’ su futuro

MARÍA TORRES FUENTE VICTORIA

Sobrevive al paso del tiempo sumido en las más absoluta soledad. Sus últimos inquilinos se marcharon hace más de una década y poco después sus propietarios lo pusieron en venta. No es un inmueble cualquiera de la Alpujarra almeriense. Es un testimonio vivo de la arquitectura señorial del siglo XVIII «único en la provincia». Deshabitada y en ruinas, los ayuntamientos de Fondón y Fuente Victoria han logrado hacerse con la propiedad de la vivienda. El palacio del Rey Chico encara el futuro con nuevos aires.

Aunque el tiempo apremia, aún se está a tiempo de actuar en un edificio que destaca especialmente por sus dimensiones. Construida en torno al año 1742, la propiedad ocupa más de 3.000 metros cuadrados y presume de los elementos arquitectónicos que marcaron las casas señoriales de la nobleza, reflejo del auge económico de la época: portada de piedra, patio interior porticado y patio con huerta y jardín, entre otros. De planta cuadrangular, destaca su torre mirador, uno de los elementos mejor conservados «con maderas del siglo XVIII». Por el contrario, el tejado de la parte principal y la parte trasera de la vivienda presentan peor estado de conservación.

Negociaciones

El cambio de titularidad del palacio no ha sido sencillo. El proceso arrastra años de negociaciones entre los ayuntamientos de Fondón y Fuente Victoria y la familia Hita, propietaria del inmueble e incapaz de soportar económicamente los trabajos de mantenimiento que les exige una propiedad declarado Bien de Interés Cultural. El palacio -en venta desde 2014- fue tasado en 600.000 euros, un precio «inasumible» para una localidad que apenas roza el millar de habitantes y para una entidad local que ronda los 200. Finalmente, las conversaciones mantenidas entre ambas partes han dado sus frutos y se ha concretado la venta por un importe «inferior a 100.000 euros». La casa anexa y el jardín quedan excluidos del contrato de compra-venta, aunque sí se pretende negociar la cesión de este espacio al aire libre para su uso y disfrute por parte de los ayuntamientos de Fondón y Fuente Victoria.

A falta de firmar la escritura, los dirigentes institucionales de ambos consistorios han manifestado públicamente su satisfacción. «Con este principio de acuerdo logramos recuperar parte del patrimonio histórico de Fuente Victoria para conservarlo en el tiempo», ha dicho al respecto Francisco Álvarez, alcalde de Fondón, que subraya que se ha estudiado detalladamente la operación de compra para no mermar las arcas municipales. A pulmón también asume la adquisición del palacio la entidad local de Fuente Victoria. Su teniente de alcalde, Ana Castillo, ha apuntado que se trata de un «beneficio conjunto» para Fondón y Fuente Victoria, que han caminado siempre de la mano a lo largo del proceso. Satisfacción también en la familia Hita por culminar la venta de un palacio que ha despertado el interés «de mucha gente», pero que no lograba materializarse.

En cuanto al posible uso de la también conocida como Casa Grande de Fuente Victoria, de momento no se ha concretado. La construcción señorial, que llegó a funcionar como almazara y como secadero de jamones, podría convertirse en un museo. Con un pasado sobradamente documentado, su futuro está por definir.

Rehabilitación urgente

El palacio del Rey Chico -también conocido como la Casa Grande Fuente Victoria- pide a gritos una rehabilitación urgente para ‘apuntalar’ su futuro. En este sentido, desde los ayuntamientos de Fondón y Fuente Victoria se ha avanzado que los primeros trabajos se centrarán en desescombrar y asegurar la estructura. «Empezaremos con un lavado de cara y seguiremos las pautas de la Consejería de Cultura para su rehabilitación integral», ha declarado al respecto el alcalde de Fondón, Francisco Álvarez. Una actuación inicial que, de cumplir con las previsiones, se podría iniciar «antes del verano». Posteriormente, se llamará a la puerta de la Diputación de Almería y de la Junta de Andalucía en busca de ayuda económica para sufragar el proceso. En este sentido, desde la delegaciónde Cultura en Almería se tiende una mano a la colaboración. «Ofreceremos el asesoramiento técnico que necesiten para evaluar la situación del inmueble, punto de partida para posteriores intervenciones», se ha trasladado desde el gobierno andaluz a IDEAL.

Una casa de leyenda

Son muchas las leyendas que se le han atribuido a la Casa Grande de Fuente Victoria, también conocida como palacio del Rey Chico o Casa de don Juan de Austria. Sin embargo, hasta la fecha, no ha se ha podido acreditar que sirviera de morada a quienes hoy le dan nombre.

Según apunta el historiador Joaquín Gaona, la vivienda fue mandada construir por la familia Palomar en la primera mitad del siglo XVIII. El autor del artículo ‘La Casa Grande de Fuente Victoria, un ejemplo único de arquitectura señorial en la provincia de Almería’ -publicado en la revista Farua, del Centro Virgitano de Estudios Históricos- explica que a esta familia nobiliaria se le queda pequeña la casa en la que originalmente se instaló en Fuente Victoria y decide, entonces, hacerse con la propiedad del número 3 y 5 de la calle Real para convertirla en una sola residencia «acorde a su estatus social». Sólo el jardín del palacio ocupa alrededor de 2.000 metros cuadros, un ejemplo del poderío económico de los primeros inquilinos de la casa. En su fachada aún se distingue el escudo de la familia Palomar, escoltado por dos querubines. Aunque no se descarta que existan en el subsuelo restos del antiguo palacio del último rey del Reino de Granada, algo que podría llegar a estudiarse con trabajos arqueológicas, lo cierto es que no está demostrado que residiera en este enclave. Sí, por el contrario, su paso por Fuente Victoria antes de ser expulsado y su hospedaje «en la casa más grande».

Gaona, que siempre ha apostado por alcanzar la titularidad pública del inmueble para su recuperación y puesta en valor, ha podido mostrar en ocasiones puntuales el interior de la vivienda a turistas y visitantes, previa autorización de la familia Hita. Vinculado personalmente a la trayectoria de esta vivienda, el historiador aplaude el acuerdo.

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