El trovo sigue vivo en la Alpujarra

La asociación cultural La Garita, de Dalías, minutos antes de subirse al escenario del festival./M. TORRES
La asociación cultural La Garita, de Dalías, minutos antes de subirse al escenario del festival. / M. TORRES

Más de 600 personas desfilaron por el escenario del Festival de Música Tradicional en Laujar

MARÍA TORRESLAUJAR

La Alpujarra suena a romance, robao, mazurca y trovo. A música de cuerda y a canciones de muleros que antaño amenizaban el trabajo diario bajo un sol de justicia. Son la banda sonora de una comarca que cada año, con motivo del Festival de Música Tradicional de la Alpujarra, reivindica que es una y única al son de guitarras, laudes, bandurrias y violines. Cerca de 15.000 personas asistieron ayer a su trigésimo sexta edición, celebrada en Laujar de Andarax, demostrando que el folklore alpujarreño sigue vivo.

Por el escenario del festival desfilaron treinta grupos y más de 600 personas. Desde las diez de la mañana y hasta las nueve de la noche, las actuaciones de música tradicional se sucedieron casi de forma ininterrumpida. La expectación y la concentración es máxima especialmente cuando los troveros toman el turno de palabra en un alarde de poesía, improvisación y técnica vocal. Sin margen para la preparación, el azar les asigna un tema de actualidad sobre el que componer quintillas o estrofas de cinco versos y ocho sílabas. Considerados auténticos poetas, establecen una lucha dialéctica en verso, un espectáculo para quienes lo presencian.

A lo largo de estos 36 años de trayectoria, el Festival de Música Tradicional de la Alpujarra ha conseguido rescatar antiguos cancioneros que han pasado de padres a hijos. La presencia de personas jóvenes, cada vez mayor, ha servido para aumentar la calidad musical de la puesta en escena, según reconocen desde la asociación Abuxarrra, encargada de organizar el festival con el respaldo de ayuntamientos, diputaciones y Junta de Andalucía.

Anfitriona

La de ayer fue una jornada histórica para Laujar de Andarax que, por un día, se convirtió en la capital de la Alpujarra de Granada y Almería. La localidad, que fue sede del festival hace treinta años, derrochó alegría, ilusión y hospitalidad a partes iguales. Como actividades paralelas, vecinos y visitantes pudieron ayer conocer la exposición fotográfica de Gabriel Montes, que recorre la historia del festival en imágenes, y adentrarse en el patrimonio histórico y cultural de Laujar a través de rutas guiadas. El 'pulmón' de la Alpujarra de Almería cede el relevo a Turón, anfitrión en 2018.

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