Clásicos Populares (VI): Frasco Soler

Clásicos Populares (VI): Frasco Soler

Francisco Cuenca rinde un homenaje a una de las personas más queridas de la antigua Abdera

PACO CUENCA ADRA

Si hay una persona que merece un artículo de la serie clásicos populares, ésta es sin duda, Frasco Soler. En sus últimos años de vida, recibió distintos homenajes, merecidos todos ellos, pero no podía faltar mi más sincero reconocimiento a título póstumo en este medio, del cual recibió en su día el premio de Los Mejores de IDEAL.

Decir música en Adra, es decir Frasco Soler. Mucho antes de que en 1976 fundara la banda de cornetas y tambores del Cristo de la Expiración, Frasco ya había formado parte de diversos grupos musicales. Pero lo que realmente ha hecho que Frasco fuera una persona tan querida en nuestra localidad, fue su dedicación a la banda que fundó durante treinta años. Por razones de edad dejó su dirección en 2006 pero fue nombrado director perpetuo por sus miembros por total unanimidad.

Desde los comienzos de la banda en que guardaban el material en la calle Tarrasa, y salían a patear día tras día los aledaños del puerto, siempre me impresionó la constancia de aquel señor bajito con cara de buena persona que dedicaba todo su tiempo libre para que aquellos adolescentes afinaran sus soplidos de cornetas y sus redobles de tambores y bombos. Por las filas de la banda de Frasco han pasado varias generaciones de abderitanos, y de todos los que conozco que han sido miembros de ella, observo total uniformidad en el pensamiento y cariño hacia la persona que en muchos casos fue como un segundo padre para ellos.

Gracias a la perseverancia de Frasco, Adra ha contado durante todos estos años y hasta la actualidad con la banda de cornetas y tambores, y ha ido evolucionando tanto en medios como en reconocimiento en nuestro pueblo y en el exterior. Se ha cambiado de uniforme varias veces, desde aquella camisa blanca, pantalón marrón y esa boina verde que algunos no sabían ni como se ponía, hasta los uniformes más coloridos y recargados de la actualidad. Pero lo que no ha cambiado nunca ha sido el espíritu que inculcó Frasco a todos esos niños y niñas que pasaron por sus manos que fueron creciendo con él convirtiéndose en adolescentes y jóvenes que conservan hoy día el amor por la música y por supuesto, llevan en sus corazones el recuerdo de aquella persona que les dedicó tantos años de quehacer y tiempo restado a su familia.

Este es el primer artículo de la serie que habla de una persona que ya no está con nosotros, y me gustaría que sirviera para que este tipo de personajes no caigan en el olvido y puedan contar con el reconocimiento y homenaje de todos los que le hemos conocido en vida, pero también de los jóvenes de ahora, que no han tenido la suerte de haber coincidido con él. Me consta que los actuales miembros de la banda lo tienen como espejo para mantener la idiosincrasia en su ausencia, y desde aquí les animo a seguir perseverando en hacer más grande el recuerdo de aquel que fundó su querida formación y desde allá donde esté seguirá desfilando en medio de las cornetas y los tambores, ordenando los diversos cambios de ritmo y llamando la atención de los más traviesos con el cariño y la afabilidad que caracterizó al gran maestro Frasco Soler.

Desde el sonoro tararí del cornetín, las cornetas, la caja, los tambores, y los bombos finales, todos saludan a su mentor Frasco cada vez que salen a la calle, bien a ensayar, bien a desfilar por nuestras calles o las de otros municipios. Y el redoble de los tambores siempre irá acompañado por ese señor bajito en estatura pero enorme en humanidad.

Temas

Adra

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos