Clásicos Populares (I): Isidro Fernández, 'Cantinflas'

Clásicos Populares (I): Isidro Fernández, 'Cantinflas'

ADRA Escritor aficionado y colaborador de IDEAL

Me he propuesto escribir una serie de artículos intercalados con los habituales de opinión para rendir un merecido homenaje a ciertas personas que no habiendo pertenecido a la clase política ni haber sido dirigentes municipales si son o han sido lo suficientemente conocidas por sus quehaceres diarios o por su valía en alguna disciplina concreta.

Y he querido comenzar esta serie con Isidro Fernández Capilla, más conocido como “Cantinflas” o también como “Pelón” por sus compañeros del pelotón ciclista. Isidro ha sido una verdadera figura del ciclismo abderitano y a nivel andaluz e incluso nacional cosechó numerosos éxitos que no aumentaron en cuantía por su falta de medios, sus lesiones, y quizás también por no tener alguien al lado que le llevara su carrera deportiva como me confesaba uno de sus hijos. Tiene en su haber competiciones como la vuelta a Almería, varios campeonatos de Andalucía, y numerosas carreras de menor enjundia. Numerosas anécdotas del ciclismo de la época adornan sus vivencias pero entre ellas me gustaría destacar algunas.

Isidro se disponía a participar en una subida de fama nacional en la localidad cordobesa de Cabra. Para ello, había quedado con algunos compañeros en Granada para desplazarse junto a ellos a la carrera. Salió la tarde antes de Adra a Granada en su bicicleta pero cuando llegó sus amigos no estaban. Se habían ido antes de que llegara. Isidro con algunas pesetillas que tenía cogió el tren hacia Cabra, pero el cansancio y la soledad hicieron que se quedara dormido y llegara a Cabra, pero no la de Córdoba, se despertó cuando el tren había finalizado su recorrido en Cabra del Santo Cristo en Sierra Mágina en la provincia de Jaén. Ni corto ni perezoso, cogió su bicicleta y anduvo toda la noche por esas carreteras serranas oyendo hasta aullidos de lobos como él cuenta para llegar tarde a la prueba lo que celebraron sus rivales pues era el favorito según la prensa de la época.

En otra ocasión se disputaba el campeonato de España de montaña (especialidad de Isidro) desde el puerto de Motril hasta Sierra Nevada. Estaban todos los grandes ciclistas de esos años, Loroño, López Quilés, menos Bahamontes (con el que corrió varias veces) que sufría una bronquitis. Su escapada fue mítica y llegó con cinco minutos de ventaja cuando faltaban pocos kilómetros para la meta, pero otra vez la desgracia se iba a cebar con él. En la moto de su amigo Carpintero había dejado Isidro el azúcar y los dátiles que necesitaba para acabar y a falta de tres kilómetros sufrió una pájara descomunal que solo pudo remediar en parte gracias a unas uvas que le dio un pastor de la zona. A pesar de todo quedó en decimocuarta posición. Y en el culmen de las desgracias hay que situar la lesión tras una grave caída que sufrió cuando como siempre iba escapado para ganar la prueba de selección en Andalucía para acudir a una vuelta de España. Recobró el conocimiento en un hospital de Málaga.

Pero lo mejor de Isidro no son sus méritos deportivos que son muchos e importantes, sino la humanidad que desprende a sus ochenta y ocho años, su alegría, su jovialidad, su enorme humildad que hace que conserve amigos de su juventud y haya sido homenajeado en distintas ocasiones y en lugares muy diversos. Se nota a la legua que es buena persona. Durante toda su vida se ha dedicado a la venta de pescado por diversas poblaciones. Empezó con su bicicleta (vaya entrenamiento) llevando varias cajas de decenas de kilos a las poblaciones de la Alpujarra. Y creo que de todos los homenajes que se le pueden hacer en nuestra población, el mejor sería poner Isidro Fernández “Cantinflas” a una de las calles de su querida Adra.

Yo creo que Adra se lo debe.

 

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