Clásicos Populares (IX): Manolo Laó

Clásicos Populares (IX): Manolo Laó

PACO CUENCAADRA

Es muy difícil para mí resumir en unas líneas la vida de quien es y ha sido historia viva de la hostelería abderitana durante casi seis décadas. Pero el intento creo que merecerá la pena pues el personaje en sí es digno de este reconocimiento y muchos más. Manolo Laó Sánchez que cuenta en la actualidad con setenta años empezó en el mundo de la hostelería en el mítico 'Bar Alfonso' cuando apenas contaba con doce años. El bar era de sus tíos Alfonso e Isabel. Cuando enviudó su tía, Manolo empezó a echar una mano a la familia junto a sus primos Alfonso y Pepe Bonillo. Ahí le mordió el gusanillo de la hostelería, y se mantuvo hasta que cumplió los veinticinco y contrajo matrimonio lo que le llevó a intentar independizarse y alcanzar nuevas metas.

Le ofrecen el bar del Casino de Adra, entonces una referencia en el pueblo, y en el año 1974 se hace con la gerencia tanto del Casino de invierno como del kiosko, o Casino de verano en los jardines de Heredia. A partir del día de San Juan y hasta después de la feria en las instalaciones de verano y el resto del año en el establecimiento de la carrera hoy también derribado.

Pero quizás, dónde es más reconocible Manolo es en su añorado 'Manolo 1º', su proyecto más personal, que comienza en el año 1980 el mismo año en que nace su hija. Hasta el año 1997 en que echa el cierre, el bar 'Manolo' fue un establecimiento señero en calidad, buen hacer, servicio, simpatía, elegancia, y muchos adjetivos más que huelga decir. Se situaba para que los más jóvenes lo localicen junto a la pastelería San Isidro, donde hoy se encuentra una tienda de ropa, y tanto Manolo como su mujer Mari Carmen, y algunos de sus empleados, entre los que me gustaría destacar a Pepe Trajines', por su idiosincrasia particular y su simpatía, y por compartir muchos años con Manolo, dotaron a este lugar de un ambiente muy especial. Jamás un mal gesto, al contrario, todo amabilidad, ningún pero, siempre una sonrisa.

Pero, por otra parte, todo esto que digo del bar Manolo' son las señas de identidad que han acompañado a Manolo durante toda su vida. Me recuerda Manolo que en una ocasión, llegaron al bar unos tipos muy serios registrando todo, hasta la puerta que había en el comedor que se comunicaba con su domicilio para tener el trabajo más cerca. Cuando pidió explicaciones le dijeron si no sabía que venía el ministro de Interior a comer a su bar. Él había reservado para un amigo, pero no sabía de quién venía acompañado. Con el paso de los años ese ministro, nacido en una localidad cercana, se convirtió en un cliente asiduo. Puedo dar fe de ello pues coincidí en la barra junto a él en alguna ocasión.

Los retos no asustan a Manolo, y durante los años 1989, 1990 y 1991 compagina la gestión de su bar con la caseta 'Los amigos' en la Feria de Adra. Ahí no para la cosa, durante muchos años, y hasta la actualidad, Manolo ha organizado cientos de eventos y celebraciones, que hoy llamaríamos catering, tanto en Adra como en las localidades cercanas, sirva como anécdota una boda para más de mil personas en el Círculo de El ejido.

Por diversos motivos, el inigualable bar 'Manolo 1º' cierra y Manolo se dirige a las instalaciones del Club Náutico, el cual regenta durante apenas diecinueve meses hasta el año 2000 que dirige su mirada al Camping 'Las gaviotas', otro establecimiento muy conocido en nuestra localidad, pues anteriormente había sido llevado por el añorado Federico. Durante siete años Manolo, logra dotar al restaurante del camping de su sello personal. En el año 2007 apenas durante seis meses, coge el timón del 'Doblón', pero ya la edad y la salud le piden sosiego y tranquilidad y en el año 2008 se hace con la gestión de las instalaciones del Club de Tenis de Adra. Podríamos llamarlo su retiro espiritual en el que lleva ya diez años y que me confiesa quiere dejar definitivamente para descansar de esta vida tan sacrificada que es la de la hostelería.

Llegado este momento, me confiesa Manolo que lo que más le satisface, son los amigos que ha obtenido durante tantos años, la satisfacción del trabajo bien hecho, y el reconocimiento de todos los que a lo largo de tantos años hemos sido y somos clientes en todos los establecimientos de los que se ha encargado. Manolo Laó es y sigue siendo una institución de la hostelería y un ejemplo para todos los que quieren comenzar en este mundo tan complicado. Inigualable Manolo.

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