Clásicos Populares (V): Paco Coines

Paco Coines en el antiguo hotel Abdera, en el centro. /Ideal
Paco Coines en el antiguo hotel Abdera, en el centro. / Ideal

Paco Cuenca dedica su artículo habitual a un bar emblemático, con 50 años de trayectoria, y a su propietario

PACO CUENCA ADRA

En este nuevo artículo de clásicos populares quisiera rendir un merecido homenaje a Paco Coines en su cincuentenario como empresario de hostelería. Como todos podemos imaginar no es nada fácil aguantar cincuenta años al pie del cañón ofreciendo siempre la calidad, la profesionalidad, la simpatía y el saber estar que durante todos estos años nos ha ofrecido Paco.

Paco empezó ya de niño tratando al público en el ya desaparecido Hotel Abdera ejerciendo la labor de botones y gracias a su simpatía y desparpajo obtenía numerosas propinas de clientes extranjeros, algunas de ellas ahora nos asustarían por su cuantía. Ya en plena juventud, a la vuelta del servicio militar en el año 1968 decide abrir su propio negocio en la Rambla de las Cruces. Entonces, por supuesto, la calle no tenía el aspecto de hoy, ya que la rambla no estaba cubierta y para acceder a su local había que cruzar uno de los diversos puentecillos.

Desde siempre, los signos de identidad de Paco Coines, han sido el buen trato al cliente, fuera asiduo o no, la calidad del producto, y la profesionalidad. A lo largo de los años, se ha sabido rodear del personal adecuado para ofrecer todo lo que él creía necesario. Tanto en la cocina, (donde la labor es más oscura, como bien sabe su mujer), como en el servicio de barra y mesas los profesionales que han pasado por Coines pueden dar fe del saber hacer del maestro Paco.

A lo largo de cincuenta años suceden muchas cosas, buenas unas y no tan buenas otras. No es grato recordarlo, pero la pérdida de su hijo Paco en plena juventud (era de mi edad y amigo mío), marca por descontado un antes y un después en la vida de sus padres. Pero después de unos momentos duros Paco Coines supo salir adelante y lejos de descuidar su negocio lo amplió y siguió ofreciéndonos sus afamados pescados y mariscos con la calidad que siempre ha atesorado el «Restaurante Bar Coines».

Ahora, aunque sigue controlando el negocio de forma menos exhaustiva, su hijo José María y Miguel entre otros empleados, continúan dando muestras de todo lo que les ha inculcado el catedrático de la hostelería abderitana Paco Coines. Aún hoy cuando Paco aparece por allí, debido a su gran experiencia y saber hacer, el cliente se siente como en casa. Parece tener varios ojos controlando todo lo que pasa alrededor.

Seguramente hay mucha gente que a lo largo de estos cincuenta años guarda recuerdos imborrables de su paso por «el Coines», su terraza acogedora, las quinielas y primitivas, su pescado, pero a buen seguro que hay un factor común en la opinión de toda la clientela y éste no es otro que la amabilidad de Paco Coines.

Desde aquí, con la oportunidad que me brinda este medio me gustaría hacerle llegar mi más sincera felicitación por sus 50 años, y desearle que en esta segunda generación el «Restaurante Bar Coines» cumpla otros 50 más como mínimo. A la vez, me alegra ver a Paco Coines paseando con sus nietos, o con su perro, después de haber padecido un pequeño aviso de salud. ¡Felicidades, maestro!

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