Vandalismo

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PACO CUENCA

No me gustaría haber escrito nunca este artículo. Pero la realidad es que en nuestra localidad no hemos empezado nada bien el año 2018 en cuánto a actitud cívica se refiere. Desde la primera noche en que dio comienzo este nuevo año se han venido sucediendo diversos actos de vandalismo que me hacen ser pesimista sobre lo que nos depararan el resto de los meses venideros.

Serían sobre las cuatro y media de la madrugada del día 1 de enero cuando al llegar a mi domicilio, divisé por la ventana un contenedor de basura que ardía de forma espectacular y minutos después también se quemó otro que se encontraba al lado y la delantera de un coche colindante. Acudieron la Policía Local, Protección Civil y finalmente los bomberos quienes en pocos minutos sofocaron el fuego. A la mañana siguiente operarios del servicio de limpieza dejaron expedito el lugar de los hechos.

Días después leo en las redes sociales que el entorno del molino del lugar ha sido víctima de actos vandálicos con pintadas y destrozos varios. Nos vamos superando pienso en ese momento. ¿Qué será lo próximo? Destrozar el museo, la torre de los perdigones, cualquier cosa en nombre de la diversión equivocada.

A raíz de estos hechos muchos conciudadanos con buena voluntad han comentado que hay poca vigilancia, pero ¿cómo podemos vigilar todos los contenedores del pueblo, o todas las papeleras, etcétera? Es imposible. A mi juicio, donde debemos insistir y me consta que existen diversas campañas de concienciación, es en la educación de nuestros jóvenes y en no tener reparo en denunciar hechos vandálicos cuando seamos testigos de ello. Cada mobiliario urbano que destrozamos (todos somos la sociedad) cuesta al erario municipal un importe que no es baladí, y mucho menos si con ese dinero se pueden hacer otras cosas que hacen falta en nuestro municipio.

Hace días detuvieron en la comarca del poniente a un individuo que había prendido fuego a varios contenedores en distintas localidades durante una noche. Ocho o diez contenedores a unos mil euros cada uno hacen una suma bastante considerable para gastarla de ese modo. Al cabo del año 2017 también escucho en una emisora de radio de la capital de la provincia que se han gastado en reposición de mobiliario urbano destrozado una suma que serviría para poder implementar la ley de dependencia de una forma casi integral.

Por supuesto, que la educación es muy importante pero también debemos recurrir aunque no nos guste a las sanciones disciplinarias y económicas. Más de trescientos expedientes se han generado en nuestra localidad durante el año pasado. Y si los vándalos son menores, pues que respondan sus mayores por ellos ya que en el bolsillo es donde duele. No podemos quedarnos de brazos cruzados, y observar como se esquilma de forma continuada lo que pagamos entre todos. Cuando se arranca una papelera, cuando se quema algo, cuando se hace una pintada, en definitiva, cuando se comete cualquier acto vandálico se está jugando con nuestro dinero y eso conlleva como dije antes que esos recursos no se puedan emplear en cosas muy importantes.

Los cuerpos de seguridad deben vigilar con celo nuestros monumentos más renombrados pero no se puede vigilar cada farola, cada papelera o cada bando de un parque. Todo ello sin centrar el tema en los jardines y árboles que como seres vivos también sufren esta lacra.

Los ciudadanos pacíficos y cívicos aún a costa de recibir una mala contestación o algún insulto, debemos denunciar en el momento que se produce al irresponsable que comete estos actos delictivos.

Me caracterizo por ser optimista, pero me temo que en este asunto o mucho cambia la cosa o vamos de mal en peor.

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