Adra abre los brazos a su Feria de 2026
El encendido del alumbrado ferial, el baile de las academias locales y el homenaje a una de las voces más queridas del municipio, dan el pistoletazo de salida a los días más mágicos
Marcos Tárraga
Adra
El municipio de Adra ha cruzado el umbral de sus días más anhelados del año para adentrarse de lleno en la celebración de su Feria ... y Fiestas 2026 en honor a la Santísima Virgen del Mar y San Nicolás de Tolentino. En un marco incomparable como el Centro de Interpretación de la Pesca —testigo mudo del arraigo salobre y la memoria marinera de la localidad—, la ciudad costera vistió sus mejores galas para celebrar el solemne Pregón y el tradicional Encendido del Ferial, congregando a una multitud de abderitanos y visitantes ansiosos por inaugurar la semana grande del Poniente.
La velada estuvo impregnada de un profundo sentimiento de pertenencia y memoria colectiva, encontrando en la figura de Pepe Cazorla al narrador perfecto para proclamar el júbilo festivo. Voz inconfundible de la Radio Municipal y cronista sonoro de la cotidianidad abderitana durante décadas, el pregonero de esta edición vivió los momentos previos a su disertación con palpable emoción. En el despacho alcaldicio, Cazorla plasmó su firma en el Libro de Honor del Ayuntamiento y recibió la emblemática moneda de Adra, un vestigio simbólico que atesora la dilatada historia de la milenaria Abdera y que guardará como testimonio imborrable de este día singular.
Arropado por el murmullo expectante de los asistentes y la brisa marina de la noche de septiembre, el alcalde de Adra, Manuel Cortés, tomó la palabra para aperturar el acto e introducir al pregonero. En su semblanza, el regidor glosó la figura de Cazorla no solo como un profesional de las ondas, sino como un vecino comprometido cuya calidez humana y constante labor divulgativa han acompañado el palpitar de Adra durante años. Acto seguido, el comunicador se adueñó del atril para desgranar un texto de cuidada factura lírica, donde el sonido de las olas, los recuerdos de la infancia, las vivencias de la calle y el fervor por los patronos se entrelazaron en una conmovedora partitura hablada.
El pregón fue desgranando de forma epistolar y nostálgica la evolución de unas fiestas que hunden sus raíces en el alma marinera y labradora del municipio. Al término de su encendida locución, interrumpida en reiteradas ocasiones por los aplausos de sus paisanos, el primer edil volvió a escena para hacerle entrega del Escudo de la Ciudad de Adra. Esta distinción institucional formaliza el agradecimiento unánime de la Corporación y de todo el pueblo por su generosa aportación a la memoria oral de las fiestas patronales.
El clímax de la noche se trasladó hacia la portada del recinto, donde la expectación contenida dio paso a la luz. De manera conjunta, el pregonero Pepe Cazorla, el alcalde Manuel Cortés y la concejala delegada de Fiestas accionaron el mecanismo que prendió la ilación de miles de bombillas e ilumino el cielo abderitano. El estallido de luz no solo dibujó la arquitectura del real, sino que simbolizó el despertar del júbilo colectivo, marcando el inicio oficial de unas jornadas donde la rutina se pausa para dar paso al encuentro, la gastronomía y la devoción.
La eclosión lumínica vino acompañada por una eclosión artística sobre las tablas. La cultura viva de Adra tomó el relevo a través del talento joven con un espectacular e improvisado flashmob coordinado por las escuelas de baile locales Zambra, Las Flores de Mi Patio y Arte Danza. Los compases flamencos y la plasticidad de los movimientos de las bailaoras envolvieron el recinto, transformando la explanada en un escenario vibrante que hizo palpitar al unísono el corazón del público.
Como colofón a una velada concebida para los sentidos, el aire se tiñó con los destellos multicolores de los cañones de confeti y los efectos de humo festivo que sellaron la velada. El aplauso cerrado de la multitud congregada resonó en la fachada del Centro de Interpretación de la Pesca como una promesa colectiva de alegría y convivencia para los días venideros.
Con este arranque de marcada inclinación poética y arraigo popular, la ciudad de Adra abre de par en par sus puertas al resto de la provincia de Almería. Se inician así unos días donde la tradición centenaria y el dinamismo de un pueblo volcado con sus santos patronos se dan la mano en las calles, los bares y el recinto ferial para celebrar, un año más, el milagro cotidiano de su identidad.