Adra da los primeros pasos para instalar contenedores marrones para la gestión de bioresiduos

Su implantación será obligatoria, según una normativa europea, y podrán recopilar pieles de frutas, cáscaras de huevo, espinas de pescado o servilletas

M. TORRES ADRA

Más del 40 por ciento de las basura que desechamos en el contenedor para residuos orgánicos es «cien por cien aprovechable». Pieles de frutas, espinas de pescado, plantas, cascaras de huevo, posos, servilletas y papel de cocina usados podrían reciclarse en los conocidos como contenedores marrones. Considerados los grandes desconocidos de la cadena de reciclaje, su instalación será obligatoria en unos años. El Ayuntamiento de Adra ya ha comenzado a dar los primeros pasos para su instalación.

Una empresa se encargará de estudiar este proyecto piloto en la localidad abderitana. Se analizarán los antecedentes, los avances normativos en la gestión de residuos y las características propias del municipio. Asimismo, se hará un diagnóstico de la situación actual de recogida de residuos municipales, se elaborará una propuesta para la recogida selectiva de biorresiduos así como una campaña de comunicación. Completarán el informe, ya solicitado por el Ayuntamiento de Adra, con los costes de explotación del servicio de recogida selectiva de biorresiduos y presupuesto de inversiones.

El objetivo del equipo de gobierno que preside Manuel Cortés, alcalde de Adra, es hacer de la localidad un «referente dentro de la provincia a la hora de implantar este tipo de recogida de residuo». Según los datos contrastados por IDEAL, la instalación del contenedor marrón se encuentra muy avanzada en la capital y en los municipios del levante de la provincia. En cualquier caso, su presencia sigue siendo testimonial.

Los restos de objetos de cerámica, pañales, colillas, chicles, toallitas húmedas, arena para mascotas, pelo o polvo, entre otros, se podrán seguir depositando en los contenedores de residuos orgánicos. Pieles de frutas, espinas de pescado, plantas, cascaras de huevo, posos o servilletas y papel de cocina usados sí están indicados. Una vez se recogen los residuos, es preciso llevarlos a una compostadora, «que puede ser individual o comunitaria». Después, se sigue un proceso sencillo que pretende imitar el de la naturaleza. «Es exactamente igual al proceso habitual, pero controlando los parámetros de temperatura, humedad y oxígeno», explicaron desde el consistorio abderitano. «De seis a doce meses después el compost resultante, abono formado por la mezcla de residuos orgánicos fermentados y materias minerales, estará listo para ser usado», añadieron las mismas fuentes.

Reunión de coordinación

La junta de gobierno local adjudicó a la empresa Insoagra S.L. el estudio para el desarrollo y ejecución de este proyecto, así como la asesoría técnica para la solicitud de ayudas destinadas al desarrollo del mismo de acuerdo a la convocatoria de subvenciones publicada recientemente por la Junta de Andalucía. El fin último de avanzar en el tratamiento de los bioresiduos es mejorar la gestión y garantizar el cumplimiento de los nuevos objetivos comunitarios en materia de gestión de residuos municipales. Ayer, el concejal de Limpieza Urbana, José Crespo, se reunió de manera telemática con la empresa contratada. También asistieron los técnicos municipales implicados en el proyecto.

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