Incendio del pasado lunes. / R. I.

«Estamos asustados, esto no es una gamberrada más, tenemos miedo»

Los vecinos del antiguo hotel Mirador de Adra, abandonado desde hace ocho años, testigos de dos incendios en menos de diez días

MARÍA TORRES ADRA

A los vecinos del antiguo hotel Mirador de Adra les han robado el sueño. En menos de diez días, se han registrado dos incendios en el inmueble. El último, el pasado lunes. «Uno más», apuntan con impotencia. Aunque no hay que lamentar daños personales, sienten «miedo». Obligados a convivir con un edificio cerrado y abandonado a su suerte desde hace casi una década, frecuentado por okupas y gamberros, los inquilinos de los apartamentos colindantes temen lo peor: «Se tomarán medidas cuando ocurra una desgracia».

El primer incendio registrado en lo que llevamos de mes se produjo el día 2 de octubre. Las llamas se originaron en una de las 40 habitaciones de este hotel ubicado en primera línea de playa, en concreto, en la segunda planta. El fuego se saldó con daños de «escasa consideración», según confirmó ayer a IDEAL la Comandancia de la Guardia Civil de Almería.

El segundo incendio se produjo el pasado lunes, sobre las seis y media de la tarde, en la primera planta. El humo quedó muy próximo a los apartamentos, la mayoría habitados, lo que obligó a Bomberos del Poniente a desalojar a una decena de vecinos. El fuego fue provocado con «maderas y plásticos», según el parte oficial. Según los vecinos, se apilaron «varios colchones» en el antiguo salón de celebraciones, junto a la piscina, y se prendió fuego. A la espera de valorar los daños materiales de este segundo suceso, los primeros indicios apuntan que ambos incendios han sido intencionados.

Inseguridad

Carmen Alonso es una de las personas afectadas. Estaba fuera de casa cuando se originó el último incendio y, al volver, le impidieron el paso. «Había mucho humo en la escalera y tuvimos que esperar», relata con «mucha preocupación». Aunque reside en Toledo, decidió adquirir en propiedad «hace 15 años» uno de los 40 apartamentos que se desligaron del antiguo hotel. Entonces los vecinos podían disfrutar de las zonas comunes del complejo hotelero, como de la piscina o del gimnasio.

Actualmente el alojamiento está cerrado, la empresa propietaria en concurso de acreedores y el SAREB o 'banco malo' se ha hecho cargo del crédito. Las habitaciones son ocupadas de forma ilegal y algunos jóvenes han convertido las instalaciones en un escenario perfecto para hacer 'parkour'. Es la situación a la que se enfrentan cada día más de una veintena de familias: «Estamos indignados, no sabemos qué hacer, esto no es una gamberrada más», apostilló ayer a IDEAL otra propietaria. La comunidad ha intentando, sin éxito, contactar con la empresa titular de la propiedad, pero «ni está ni se la espera».

«Nos compramos este apartamento en 2013 y aquí vivimos desde que nos jubilamos. Pensábamos que era un sitio tranquilo, enfrente del mar, pero ya hemos sido testigo de seis incendios desde entonces», lamentó otra vecina. Algunos han optado por marcharse. «Un matrimonio ya mayor se acaba de marchar a casa de su hija, no podían más», comentó a este periódico una inquilina, «muy asustada» también con todo lo que está pasando.

A juicio de los vecinos, es urgente tapiar el inmueble «completamente». Hace unos años, a petición de los afectados, el Ayuntamiento de Adra solicitó autorización judicial para limpiar el jardín -convertido en un «nido de infecciones»- y tapiar puertas y ventanas. Sin embargo, aún quedan recovecos por los que acceder.

Tras el 'goteo' de incendios registrado, algunos vecinos piden ahora al consistorio abderitano que vuelva a tomar cartas en el asunto. El Ayuntamiento, por su parte, insistió en que se trata de una propiedad privada. Además, mantiene en curso un expediente de expropiación forzosa para intentar solventar los problemas que actualmente genera el único hotel de la localidad.

Vigilancia

Pese a que los accesos se encuentran tapiados, siguen accediendo personas ajenas al edificio. Algunos usan este antiguo hotel ubicado a pie de playa para fijar su residencia de forma ilegal, otros para robar enseres y otros para hacer gamberradas. Aunque no constan denuncias, agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local vigilan de forma periódica el edificio por precaución y «en algunas ocasiones se han desalojado a jóvenes del interior». Además, se acude a la llamada de los vecinos cada vez que se requiere su presencia. «Tras los incendios se instruyen diligencias a Prevención y se inicia la correspondiente investigación de oficio, de momento, sin resultados», confirmaron ayer a IDEAL desde la Comandancia de la Guardia Civil en Almería.

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