Buñuelos de San Marcos, en Adra. / maría torres

Los buñuelos, un 'clásico' en las fiestas de San Marcos de Adra

Durante estos días, los abderitanos recorren la estación, rezan ante el patrón de los agricultores y se llevan a casa este postre tan típico

MARÍA TORRES ADRA

Con la llegada del mes de abril, el casco antiguo de Adra aparca por unos días su inherente tranquilidad para dejar paso al bullicio. Llega el turno de rendir honores al patrón de los agricultores y de cumplir con las costumbres que hacen grande esta fiesta. Recorrer la estación, rezarle al santo y degustar los típicos buñuelos de San Marcos son casi una obligación para los vecinos de una localidad que mima sus tradiciones para perpetuarlas en el tiempo.

El trasiego de personas por las calles que San Marcos recorre en procesión, popularmente conocido como la estación, es continuo. A las cuatro en punto, las catequistas de la Parroquia de Adra encienden los fogones para elaborar buñuelos y bombas de chocolate. María Antequera es una de ellas. «Yo los hago como los hacía mi madre antiguamente», reconoce, «con harina, matalauva, sal, levadura y agua». Esos son los ingredientes de los buñuelos de San Marcos. La dificultad, sin embargo, está en amasarlos. «Hay que darle una 'paliza' a la masa, como si estuvieras zapateando la ropa en una piedra», explica. Después de dejarla fermentar, toca freír: «En aceite de girasol y con una patata sin pelar dentro de la sartén para que el aceite no se pegue». Los buñuelos se venden en bolsas de tres unidades por un euro y todo lo recaudado se destinará a la iglesia de la Inmaculada Concepción, que actualmente se encuentra inmersa en un proceso de restauración tras el derribo de parte de su techumbre.

La casa de la Hermandad de San Marcos también requiere una parada obligada. Aquí se elaboran buñuelos desde hace más de 30 años. La más veterana del grupo es Encarna Galdeano. Lleva más de una década elaborando buñuelos de San Marcos. Ella lo tiene claro: «El secreto está en la 'paliza' de la masa. A mí me duelen ya los brazos». A su lado, la más joven del grupo, Alba Martín, que se encarga de rellenar una a una las bombas de chocolate. Muy cerca, está su madre, Mercedes García, que se encarga de 'hacer caja' con la venta de los buñuelos. En este caso, todo lo recaudado irá a parar a una hermandad, la de San Marcos, fundada en 1989. «San Marcos es la fiesta más grande que hay en Adra. Es una tradición que hemos heredado de nuestros padres y que intentamos inculcar también a nuestros hijos, como es mi caso».

A pesar del trasiego de personas, en la estación se respira paz y tranquilidad. Hay personas que recorren el trayecto a pie -la gran mayoría- y otras, a caballo. Lo hacen familia, con amigos o en solitario. Uno de los laterales del templo parroquial requiere otra parada obligada. Aquí la sagrada imagen permanece expuesta para recibir las plegarias de los devotos. Remedios está hoy al frente de su custodia. «No para de venir gente», reconoce.

Despedida

Adra rinde honores a San Marcos, el santo que los agricultores abderitanos adoptaron como referente espiritual hace ahora más de 250 años. Declaradas de Interés Turístico Andaluz, las fiestas han recuperado este año su día grande -que se celebra cada 25 de abril- después de dos años de obligado recogimiento. Arropada por cientos de vecinos y decenas de caballo, la imagen pudo salir a la calle para desfilar en procesión por las calles del casco antiguo y bendecir las cosechas en su tradicional romería.

La celebración llegará a su fin el martes con una novedad: se estrenará el himno a San Marcos. Compuesto por José Castro Rivera y con letra de Francisco Tendero París, sonará en las voces del coro infantil Pedro Mena de Adra. La misa comenzará a las ocho de la tarde y, a las nueve y media, está previsto el recorrido del santo por su estación. A su término, el bullicio se silenciará en las calles del casco antiguo con la esperanza de revivirlo el próximo año.

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