La búsqueda de la ranita meridional atraviesa su ecuador en el sudeste peninsular

La búsqueda de la ranita meridional atraviesa su ecuador en el sudeste peninsular

Tras un año de trabajo y 258 horas de escuchas nocturnas, la preocupación por esta especie sigue latente

M. TORRES ADRA

de un año de trabajo, 258 horas de escuchas nocturnas y la implicación de 113 voluntarios, el proyecto de ciencia ciudadana impulsado para seguir el rastro de la ranita meridional ha concluido. El municipio de Adra, uno de los últimos refugios que conserva este pequeño anfibio al borde de la extinción, ha abanderado una iniciativa secundada por 16 asociaciones de nueve provincias, distribuidas en siete regiones y dos países.

A lo lago de 2018, coordinados por el biólogo Mariano Paracuellos, los voluntarios han afinado su oído para detectar la presencia de la ranita meridional. Por un lado, se ha trabajado para identificar los mejores momentos del año para censar las ranitas cuando están cantando y explorar el territorio en busca de sus últimos hábitats en el sureste ibérico. Ocho localidades sido objeto de estudio y análisis en Granada, Almería y Murcia, así como en el entorno mediterráneo y norteafricano. El segundo cometido se encuentra «en pleno desarrollo» con los muestreos extensivos de rastreo realizados durante el primer año de proyecto en 137 localidades diferentes de presencia histórica o con condiciones óptimas.

Por delante aún resta un año de trabajo para seguir insistiendo en las búsquedas mediante un exhaustivo protocolo de muestreo. Proponer y ejecutar medidas de manejo y conservación que puedan favorecer la supervivencia del anfibio y evitar su extinción es el fin último.

Los voluntarios del proyecto Hyla de Sureste, como se ha denominado esta iniciativa, siguen trabajando sin descanso, empeñados en impedir que se siga perdiendo esta joya esmeralda de nuestros humedales. Pertenecen a 16 asociaciones. El CEIP Nuestra Señora del Rosario de Almería, El Árbol de las Piruletas, la Estación de Anillamiento Lorenzo García, el Grupo Ecologista Andarax, el IES Francisco Montoya y la Sociedad para el Estudio y Recuperación de la Biodiversidad Almeriense representan a la delegación almeriense.

Un bioindicador

La preocupación por esta especie radica en que, según los estudios previos, la ranita parece estar extinguiéndose en el sureste ibérico. Su presencia o ausencia es un bioindicador que revela que las charcas donde habita están en buen estado de conservación. «Su pérdida podría estar indicando un empobrecimiento de los humedales donde vive. Y ello es especialmente relevante, ya que estos hábitats tan amenazados son puntos calientes de biodiversidad al concentrar en poca superficie una gran riqueza de especies animales y vegetales», han explicado responsables del proyecto.