Clásicos Populares (XLVI): las Ánimas Benditas de Adra

Existen cinco ermitas consagradas, pero la más popular es la que está detrá del arco que lleva su mismo nombre

FRANCISCO CUENCA ADRA

Se ha investigado mucho y se ha escrito más sobre el tema de las ánimas benditas de Adra, pero en esta serie de artículos no podían faltar debido al arraigo que tienen entre la población abderitana.

Como bien podemos encontrar en las informaciones que hay publicadas, el origen de la creencia de la existencia del purgatorio está en una de las sesiones del Concilio de Trento celebrado entre 1545 y 1563. Se sentenció su existencia como lugar donde iban las almas que no iban ni al cielo ni al infierno y lo hacían para purgar sus pecados mediante la oración de los fieles quienes celebrarían misas en su recuerdo. Concretamente en Adra, a finales del siglo XIX, existía una hermandad de mujeres vestidas de negro cuya labor era pedir limosna por las calles del pueblo. Tomaban represalias si no se le entregaba la dádiva y por ello eran temidas por la población.

Después de la Guerra Civil, resurge la devoción por las ánimas en Adra cuando Ana Espinosa, una abderitana, pidió a las ánimas que sus familiares volvieran sanos y salvos de la guerra, prometiendo reconstruir la ermita de las ánimas benditas que está situada en la Rambla de las Cruces. Como sus familiares volvieron afortunadamente sanos y salvos, Ana cumplió su promesa y ello hizo que la devoción por aquellas almas creciera de forma exponencial en una época en que la religiosidad y la superstición estaban a la orden del día.

En Adra existen hasta cinco ermitas consagradas a venerar a las ánimas (dos de ellas en La Alquería y Puente del Río), pero la más popular es la que está detrás del arco de su mismo nombre. Es difícil encontrar la ermita vacía sin alguna persona rezando o presentando alguna ofrenda en forma de flores, aceite (para mantener encendidas las velas, llamadas mariposas), u otros objetos más extraños. Las personas que allí acuden piden algún favor a cambio de una promesa a la que los abderitanos llamamos «manda». Es un acuerdo entre un vivo que necesita algo y un muerto que quiere abandonar el purgatorio para llegar al cielo.

Existen muchas leyendas sobre el tema de las ánimas de Adra, de las cuales se ha hecho eco mi buen amigo Alberto Cerezuela que incluso ha llevado el tema al programa de televisión Cuarto milenio. Además ha escrito varios artículos sobre el tema muy interesantes. Hay tanta devoción por este tema que algunas personas llevan el apodo con su nombre, como por ejemplo el muy conocido Manuel «el de las ánimas», quien ha hablado más de una vez del tema con mucho respeto y devoción afirmando por ejemplo que las ánimas no se pueden quedar sin luz y las mariposas deben estar siempre encendidas.

El conocimiento del tema ha trascendido a la población de Adra e incluso se organizan rutas recorriendo las distintas ermitas donde se reza a las ánimas desde la que hay en la Rambla de las cruces, pasando por la que está cerca de la calle Estrella, y la que hay en la puerta de la ermita de San Sebastián.

Se habla de comitivas de mujeres vestidas de negro que ves si no cumples lo que has prometido, del Santo Entierro, de varias visiones que se producen cuando no llevamos a cabo lo que hemos prometido a cambio de favores personales o a familiares. Se dice también que en Adra no hace falta reloj, pues si le pides a las ánimas que te despierten a una hora determinada a cambio de algo te despertarás seguro a esa hora.

A modo de anécdota, diré que en una ocasión tuve que acudir durante una semana todos los días a la ermita de las ánimas ya que una amiga lo había prometido a cambio de una petición que había realizado sin yo saber nada. Cumplí para que quedaran complacidas tanto mi amiga como las ánimas, por si acaso. Las ánimas tienen fama de vengativas y, si no cumples lo que has prometido, estarás tentando a la mala suerte y a las desgracias en tu vida como pueden certificar algunos testimonios que han surgido durante todo este tiempo.

Es difícil encontrar algún abderitano de cierta edad que no haya hecho alguna manda a las ánimas y que no haya ido alguna vez a rezar y a hacer alguna petición. Podemos creer o no, pero no dejan de ser costumbres ancestrales de nuestro pueblo que debemos mantener generación tras generación porque todos estos usos son los que forjan la idiosincrasia y el carácter de los abderitanos. No en vano, Adra es una de las ciudades más antiguas de la Península Ibérica y sabemos bien lo que es tener historia en nuestra querida localidad.

Temas

Adra