El coro Pedro de Mena de Adra ofreció un concierto en el Valle de los Caídos. / CPM

Coro Pedro de Mena: 'ángeles' con mascarilla

El grupo, que se creó hace casi una década en este colegio público de Adra, ha comenzado en la basílica del Valle de los Caídos sus actuaciones de Navidad

MARÍA TORRES Adra

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus obligó a suspender temporalmente sus ensayos, pero no ha podido silenciar sus voces. Aunque con mascarilla, los niños del coro infantil Pedro de Mena vuelven a recorrer distintos puntos de la geografía para contagiar su ilusión a quienes tienen el placer de escucharlos. Considerado uno de los mejores coros escolares de España, el proyecto educativo sigue adelante, llenando de recuerdos y experiencias la mochila de sus jóvenes cantores.

La última tuvo lugar en el Valle de los Caídos, junto a la escolanía que lleva su nombre. Fundada hace más de medio siglo, está especializada en canto gregoriano y es un referente nacional e internacional. Los niños cantores del colegio público Pedro de Mena de Adra pudieron aprender de ella y, además, hacer sonar sus voces en la basílica. Un templo con una acústica «compleja», según José Antonio Pérez, director del coro: «Para el público, es pura magia, pero no tanto para cantar porque técnicamente es más difícil hacerlo. Para nosotros ha sido un privilegio».

Pese a la dificultad añadida, el grupo superó con nota la actuación en el Valle de los Caídos de Madrid y aprovechó su visita a la capital para conocer San Lorenzo de El Escorial y el parque de atracciones Warner. «Ha sido una experiencia muy buena para los niños. Han compartido momentos con la escolanía y, sin duda, es uno de los viajes que más les ha marcado», reconoce.

El de Madrid ha sido el primer concierto de Navidad del coro Pedro de Mena de Adra. El pasado 10 de diciembre estuvo presente en la inauguración del belén municipal instalado en el Mercado de Adra y hoy cantará en la iglesia de Santa Teresa de Almería. El 21 lo hará en la iglesia de La Anunciación de Berja y el 29 en La Inmaculada Concepción de Adra. Debido a la situación epidemiológica actual, este año se han cancelado las actuaciones en hospitales y residencias de mayores. Sin embargo, el grupo sí ha querido tener un detalle con los usuarios de la Residencia de Mayores Ciudad Adra e hicieron sonar sus villancicos desde el jardín, sin contacto alguno con los residentes.

La mascarilla, siempre presente en cada uno de los ensayos y actuaciones, ya es una más. Aunque su uso resulta «incómodo» e incluso dificulta la respiración de los cantores, es un elemento inseparable. «Los niños se han acostumbrado ya a esta nueva normalidad. Para evitar riesgos, mantenemos posiciones fijas y la ventilación en los ensayos. Hemos limitado los contactos y tratamos de evitar aglomeraciones», apunta al respecto su director.

Durante el pasado curso escolar, y pese a la pandemia, el coro contabilizó más de 50 actuaciones. Algunas de ellas, con la Orquesta Ciudad de Almería y con el compositor Michel Thomas, con quien colaboraron en uno de sus últimos trabajos.

Si el escultor granadino Pedro de Mena levantase la cabeza, sin duda alguna estaría orgulloso del coro escolar que lleva su nombre. Orgullosa se sienten también la localidad de Adra, donde ensaya cada día con tesón y esfuerzo el grupo, convertido ya en uno de los mejores embajadores de la ciudad milenaria.

El director defiende el proyecto como herramienta educativa

El coro del colegio Pedro de Mena de Adra está compuesto por 40 niños de entre 6 y 14 años. Desde su creación, hace casi una década, es una herramienta educativa «muy potente».

«El coro cada vez tiene más nivel. Requiere formación, estudio y dedicación, pero los niños y sus familias siguen igual de comprometidas que al principio», afirma con satisfacción el encargado de llevar la batuta, José Antonio López. «El coro les aporta autonomía, confianza y tranquilidad. Les libera hormonas que les hacen sentir mejor, mejora la convivencia en el centro y les ayuda a aprender a comportarse también», añade.

Para formar parte de él, basta con «tener una voz sana y una familia comprometida».

Actualmente cuenta con el patrocinio de la empresa abderitana Óptica Guillén, mecenas de un proyecto que se autofinancia para poder mantenerse en el tiempo.

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