Cruz Roja aplaude la labor de los jóvenes que hicieron posible la Escuela de Verano

Gracias a su implicación y a la de otros colectivos, una veintena de niños en riesgo de exclusión social pudo disfrutar como cualquier otro de juegos y actividades en Adra

M. TORRES ADRA

Son de Adra, tienen entre 16 y 20 años y han dado un ejemplo de generosidad y empatía. Son los 10 jóvenes que, durante el pasado verano, han llevado a cabo la Escuela de Verano que cada año organiza Cruz Roja Española en Adra para los niños más desfavorecidos. Concluida la programación, la entidad hace un balance muy positivo de la experiencia y aplaude a quienes han estado ahí sin pedir nada a cambio.

Del 9 al 20 de agosto, la asamblea local centró sus esfuerzos en llevar a término una escuela de verano muy especial. Un total de 18 niños de familias desfavorecidas de la localidad asistió a la cita con el único objetivo de poder divertirse como uno más. Jugaron, rieron y aprendieron gracias al grupo de voluntarios que se prestó a desarrollar los talleres. «Un voluntariado al que agradecemos su esfuerzo, ilusión y dedicación porque tiene mucho mérito que estos jóvenes hayan destinado tanto tiempo a hacer felices a niños y niñas de la localidad de Adra de forma totalmente altruista», agradeció Judith Cusío, técnico de Cruz Roja en Adra.

Pero los agradecimientos no terminan ahí: «Hemos contado con la colaboración totalmente desinteresada de instituciones y empresas que han propiciado que la infancia más vulnerable viva un verano inolvidable». El Ayuntamiento de Adra cedió espacios como el patio del Museo o la Sala polivalente del Museo de Interpretación de la Pesca, entre otros. La asociación Adrabaila y CubanRocks impartieron un Taller de Baile y el Jardín Botánico La Almunya del Sur de Balerma abrió sus puertas para la escuela de verano. Por su parte, el Club Deportivo los Marrajos Rugby de Adra se brindó a transmitir al grupo la importancia de este deporte y La Tarara Librería organizó un taller de animación a la lectura para los niños participantes.

«Gracias a la implicación de voluntariado, empresas e instituciones hemos podido retomar esta Escuela de Verano tan importante para la infancia cuyas familias carecen de recursos para que sus hijos e hijas disfruten del verano que todos los niños y niñas merecen», insistió Cusío.

La intención de la asamblea local de Cruz Roja es continuar con este trabajo en cadena que ha permitido ayudar quienes más lo necesitan y seguir al lado de los niños, «no sólo desde el punto de vista educativo sino también en el ocio para su completo desarrollo».