Jubilados en la plaza Puerta del Mar de Adra. / m. torres

El debate con más experiencia

Los mayores de 65 años reivindican una clase política a la altura de las circunstancias, que refleje sus necesidades y los problemas reales de sus hijos y nietos

MARÍA TORRES

Francisco es uno de los 500.000 andaluces que siguieron, «de principio a fin», el primer debate televisado de los seis candidatos a presidir la Junta de Andalucía. A sus 73 primaveras, no siente ningún temor a posicionarse políticamente y habla sin pelos en la lengua. «El debate no me gustó. Ninguno destacó por encima de los demás. Estaban como 'atontaos'. Ninguno habló de las verdades que hacen falta», critica.

Interrumpimos a este abderitano, padre de dos hijos y abuelos de cinco nietos, durante su paseo matutino por la plaza Puerta del Mar de Adra. Queremos conocer sus impresiones, la suya y de la otros jubilados, a dos semanas de la cita con las urnas. Francisco aprueba la gestión de Juanma Moreno al frente del Ejecutivo Andaluz. «Creo que Andalucía va mejorando bastante bien con el gobierno que tenemos. Hemos tenido dos años de pandemia y se ha logrado dejar atrás el atraso de 40 años de izquierdas», afirma.

Pese a lo dicho, señala que en Andalucía «hay muchos problemas por resolver» y pone el acento en la sanidad, en la educación, en el turismo y en las exportaciones. Además, le preocupa y mucho la corrupción «que hay en todos lados». «En Valencia, por tres o cuatro trajes, la izquierda se comía a la derecha, y en Andalucía, con tanta corrupción que ha habido, la derecha no dice nada. Están en las nubes», se lamenta.

Pensiones

Después de dedicar media vida a la agricultura y la otra media a la carretera como camionero, a Francisco también le inquietan «las pagas» que reciben las personas jubiladas. «Nos dan para que le echemos de comer a un perro. Yo he estado 43 años pagando y me dan 600 y pico euros. Sin embargo, ahora van y suben las pensiones no contributivas. Creo que el que no ha pagado tiene derecho a comer y el que ha pagado tiene derecho a cobrar. No nos pueden comparar», sentencia con indignación.

De pensiones hablamos también con Emilio que, a sus 65 años, lleva un lustro jubilado. La mar se cobró la mayor parte de su vida laboral. «La pesca va en picado: hay poco pescado y muchos barcos», apunta al respecto. «Hay que subir las pensiones al nivel de como está la vida», reivindica. Emilio dice no confiar en la política ni en los políticos: «Los políticos, cobrando 6.000 euros como diputados, defienden sus propios intereses, no los intereses de los pobres». Resignado con la situación actual, echa de menos políticos «como los de antes, como Julio Anguita».

Agricultura y pesca

A su lado, nos escucha atentamente Rafael, otro marinero ya jubilado que lo tiene claro: «Quiero que mande el PSOE en Andalucía. Quiero que mis nietos vivan mejor». En clave nacional, alude al Gobierno de España para establecer la diferencia: «Con Mariano Rajoy me subieron la pensión 14 euros en tres años y con Pedro Sánchez 102 euros». Entre sus peticiones al futuro presidente de la Junta de Andalucía, ayudas para la pesca. «La pesca, hoy por hoy, es una ruina. No hay pescado y hay que bajar el precio del combustible al sector pesquero y ayudarle cuando lo necesite», exige.

Ayudas para otro sector primario, en este caso para la agricultura, es lo que pide Antonio. A sus 73 años, ya jubilado, pide medidas para que la actividad sea rentable. «Aquí todo el mundo come, menos el que trabaja. De cuatro partes de fruto que da la mata, tres son para gastos. Los agricultores no tenemos derechos y aquí nadie quiere trabajar porque todo el mundo come», se queja. Entre los principales problemas que detecta, está el precio de la electricidad y el del gasoil. «Me da igual quién lo tenga que hacer, pero yo le pido a los políticos que resuelvan nuestros problemas y que cumplan lo que prometen», insiste.

Más testimonios

Pocas mujeres encontramos sentadas al fresco en la plaza Puerta del Mar de Adra y, las que encontramos, están de paso. A María del Carmen, de 74 años de edad, no le interesa demasiado la política. «Prefiero leer», comenta con cierta ironía. A pesar de su aparente indiferencia, «a mí, Juanma Moreno me gusta como político». Son varias las tareas que le encomiendaría en caso de renovar su cargo como máximo responsable institucional en Andalucía: «Las comunicaciones. Almería está muy mal comunicada». Con dos hijas residiendo en Madrid, María del Carmen quiere acortar distancias. «Nos quitaron el tren de noche para ir a Madrid y ahora o vas en autobús o en avión», denuncia con la esperanza de que cambie. «Porque yo no me quiero ir a vivir a otro sitio. Soy andaluza de los pies a la cabeza», reivindica.

El testimonio más neutral lo encontramos en Encarna, una octogenaria que se ha criado «entre la vega y la corría». «El que mejor lleve Andalucía tendrá mi voto. Me da igual que sea de derechas que de izquierdas», afirma con contundencia. Tras toda una vida de trabajo, hoy presume de vivir tranquila: «Tengo mi paguica y me conformo. Veo en la televisión otros sitios que están peor y pienso que no nos podemos quejar». Al próximo presidente de la Junta de Andalucía, apenas le pide «que lo haga bien»: «Prefiero vivir humildemente en mi Andalucía que como una reina en otro sitio», confiesa.