«Detrás de cada problema de salud mental, hay un proyecto de vida que recuperar»

Cristina González, presidenta de El Timón, lleva casi tres décadas al frente de la asociación, intentando visibilizar determinados trastornos que la crisis sanitaria ha dejado al descubierto

MARÍA TORRES ADRA

Su nombre es sinónimo de trabajo, esfuerzo y compromiso por el bienestar de las personas con trastornos de salud mental y de sus familias. Hace casi tres décadas, dio un paso al frente para implicarse profesional y personalmente en esta causa a través de la asociación que preside, El Timón. Médico de familia en el centro de salud de Laujar de Andarax, Cristina González (Marruecos, 1959) sigue levantando la voz en medio del silencio más atronador.

–La pandemia ha sacado a la luz un asunto que usted lleva años intentando visibilizar. ¿Cuál es la radiografía de la salud mental en la provincia hoy?

–Es una radiografía que no nos ofrece datos en tiempo real, puesto que no hay registros que midan lo que están pasando. De alguna manera, la foto es borrosa. Podemos intuir, pero no cuantificar los daños y eso complica la toma de decisiones porque no se conoce el alcance real del problema. Por eso la salud mental es la gran olvidada, la hermana pobre de la sanidad, cuando debería ocupar un lugar prioritario.

–¿Cuáles son los trastornos o enfermedades más habituales que se detectan?

–Principalmente el suicidio, el trastorno mental grave, la depresión, las alteraciones de conducta alimentaria, las alteraciones de conducta en la infancia-adolescencia, las autolesiones y la patología dual, que son todos los casos que derivan de las adicciones.

–Preocupa especialmente el aumento de enfermedades mentales entre los jóvenes. ¿A qué se debe este repunte en este sector de la población?

–Hay que prestar atención al papel de internet y las redes sociales. Muchas veces el aislamiento en este mundo paralelo hace que no se desarrollen las habilidades para la solución de conflictos o la frustración. Vivimos en la sociedad de la apariencia, los filtros, los retos extremos y no prestamos apenas atención a las emociones. En ocasiones los problemas de salud física son la expresión de problemas psicológicos no detectados. Lo que sucede es que a los problemas de salud física se les presta más atención que a los de salud mental.

–¿Cuáles son los síntomas que deben hacer saltar las alertas?

–Sobre todo cuando apreciemos cambios de hábitos, de conducta, alteraciones del sueño, perdida de peso, aislamiento, miedo a todo, etcétera.

–Ha aumentado el número de suicidios, el consumo de antidepresivos y el volumen de personas que dice sentirse infeliz. ¿Cómo les podemos ayudar? ¿Cuál es el primer paso para actuar?

–Escuchándoles, acompañándoles, haciéndoles ver que no están solos, ni ellos, ni sus familias. La familia necesita tanto apoyo o más que la persona enferma. El primer paso es buscar ayuda y para ello su profesional de referencia es el médico de familia.

–¿Qué hace más daño en la recuperación de un paciente: la falta de recursos del sistema sanitario o las barreras invisibles que marca la propia sociedad?

–Ambos, pero sin recursos a todos los niveles, no solo en el sanitario, no podemos luchar contra el estigma que rodea a los problemas de salud mental. Hemos de pensar en un modelo de educación donde se trabaje la salud mental y en un entorno familiar donde no se esconda lo que está pasando. Llegar a las familias y a estas personas no resulta fácil. Con un problema de salud mental se puede vivir dignamente si contamos con los recursos adecuados. En esto nos ayuda mucho el que los medios de comunicación informen, para acabar con el estigma y para que se conozcan los recursos dónde pedir ayuda.

¿Qué papel juega El Timón en este proceso?

–El de orientar, como una brújula, a las personas y familias cuando no saben qué hacer, ni saben dónde acudir. Recibimos muchas llamadas a diario buscando orientación. Los problemas de salud mental son mucho más llevaderos cuando se cuenta con una red de apoyo especializado como la que puede proporcionar nuestra asociación.

–¿Cómo es el día a día en la asociación?

–Por una parte, ofrecemos actividades y talleres para que las personas con problemas de salud mental tengan hábitos de vida saludables y rutinas diarias. Trabajamos en un ambiente familiar donde se les asesora, informa y se les forma para favorecer su integración. Y por otra parte, está la tarea reivindicativa ante los distintos estamentos sociales para que no se vulneren sus derechos y se atiendas sus necesidades. Detrás de cada persona hay un proyecto de vida que recuperar.

–En sus casi 30 años como presidenta, ¿qué casos recuerda especialmente que le hayan motivado a seguir ahí?

–Me motivan las llamadas que me dicen «Cristina tienes que seguir ahí». También lo hace el dolor de saber que cada dos horas y media se suicida una persona en nuestro país y la administración comienza a darse cuenta de que el sistema de atención falla porque no se destinan recursos suficientes. Pero ahí estamos nosotros para seguir reivindicando, más si cabe, sobre todo ahora que la pandemia ha colocado la salud mental en la agenda mediática y política y el reconocimiento de la enfermedad ya es un primer paso hacia la recuperación.