Yolanda Campoy y José María Joya, nieto de doña Lola. Gerentes de la empresa. / R. I.

Doña Lola abre las puertas de su casa en Adra

Uno de sus nietos rehabilita el antiguo jardín del cortijo para convertirlo en un lugar de celebraciones con solera

MARÍA TORRES ADRA

icen, quienes la conocieron bien, que doña Lola estaría «encantadísima» de abrir las puertas de su casa. Han pasado más de 60 años desde su marcha, pero su legado parece estar más vivo que nunca. Parte del cortijo que lleva su nombre ha sido rehabilitado por uno de sus nietos para transformarlo en una «casa de campo con un jardín de ensueño», apto para todo tipo de celebraciones. Es el primer negocio de estas características que echa a rodar en Adra y la expectación es máxima. A falta de una semana para su puesta de largo, ya hay varios eventos confirmados.

Doña Lola es un cortijo con solera ubicado en la barriada de La Curva. Terminada la Guerra Civil en España, Dolores Villalobos -viuda de Nicolás Salmerón - decidió convertir las antiguas cuadras de la finca en la residencia de verano. Aquí vio crecer a sus siete hijos y disfrutó de sus nietos. Solo el jardín ocupa 2.000 metros cuadrados y es ahí, en esta superficie, donde ha nacido una aventura empresarial: Eventos Cortijo Doña Lola.

Después de una rehabilitación integral, de la que solamente se conserva la vegetación que tanto mimó su propietaria, Doña Lola abrirá sus puertas la próxima semana como lugar de celebraciones. Tendrá capacidad para acoger encuentros de hasta 250 personas y se presenta como un enclave ideal para celebrar bodas, bautizos y comuniones, pero también reuniones de empresa, eventos sociales o de cualquier otro tipo. En una ambiente rústico, alejado de el bullicio, Doña Lola viene a ocupar un nicho de mercado casi virgen en la localidad abderitana, donde no existen lugares de celebraciones de este tipo.

Además, la empresa creada por Yolanda Campoy y José María Joya, nieto de Doña Lola, también se encargará de gestionar otros detalles como decoración floral, música, servicio de catering o animación. Además de cocina, las instalaciones disponen de una carpa para cuando las condiciones meteorológicas no acompañen. La finca, que se integra en una urbanización, cumple con los criterios de accesibilidad en su interior y se puede acceder en coche. Un factor, este último, determinante para las personas mayores o con movilidad reducida.

El 21 de mayo se podrá conocer el resultado de la intervención a través de unas jornadas de puertas abiertas a las que puede acudir como invitado todo aquel que desee conocer el recinto. Contando ya los días, actualmente se perfilan los últimos detalles con nervios e ilusión. «Para nosotros este proyecto tiene mucho valor. Es una casa familiar con muchos años de antigüedad y le tenemos mucho cariño. Creemos que de esta forma, a través de la celebración de eventos, contribuimos a mantenerla en el tiempo», explican estos empresarios abderitanos.

Decorada «con un gusto exquisito», cuidando con especial interés cada detalle, el cortijo se abre de par en par para recibir al visitante con la misma alegría que doña Lola recibía a sus nietos. Su legado, el mismo que adquirió en propiedad hace más de 100 años, sigue vivo y sus preciados rosales mantienen todo su esplendor.

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