Susana Lirola con Virtudes Peña. / J. S.

«Tengo un estilo muy particular, jamás nunca voy a la moda»

La diseñadora Virtudes Peña organiza un desfile en la antigua fábrica de alcohol y azúcar para rendir un homenaje a las costureras de su Adra natal

MARÍA TORRES ADRA

Apenas tenía siete años cuando se apropiaba de los manteles de su casa para diseñar una falda asimétrica o deshilachaba sus bañadores para convertirlos en biquinis únicos y exclusivos. «Customizar» lo llama hoy. Por aquel entonces, era una niña inquieta que correteaba por la fábrica de la Azucarera, el mismo entorno que eligió para presentar su última colección de moda: 'Los peldaños de mi vida'. Creativa a raudales e incansable en su propósito, la diseñadora Virtudes Peña quiso rendir un sentido homenaje a todas las personas de su Adra natal que se han dejado la vida, la piel y 'el tiempo entre costuras'.

–¿Por qué ese interés en recocer el oficio de costurera?

–Desde pequeña he visto a mujeres que han trabajado en la vega, han criado a sus hijos, han cuidado de sus casas y han estado cosiendo toda la madrugada para sacar adelante una familia. Lo han hecho durante toda su vida, sin tener un nombre. Por eso hablo de 'hacer visible lo invisible', que fue el hilo conductor del desfile. Fue un acto muy emotivo.

–¿En qué consistió?

–Trece diseñadoras de la provincia, entre las que estaba la reconocida diseñadora almeriense Susana Lirola, mostramos nuestro trabajo. Entre el público y en un lugar destacado, sentamos a siete costureras de Adra en sus sillas de anea. Todo se decoró con mucho mimo. Pusimos sábanas en lugar de toldos, como se hacía antiguamente. Había mucho esparto, mucho mimbre y así logramos un ambiente muy acogedor. También hicimos un montaje con fotografías antiguas de costureras y sastres de Adra que he recopilado yo misma. Me removido cielo y tierra para encontrarlas. Con todo, montamos un cuento.

–¿Qué significa para usted la palabra coser?

–Coser, desde mi punto de vista, va más allá de hilvanar hilos. Coser es amar, es dar vida a las ilusiones, a la armonía y a la belleza. Es ayudar a otra personas a sentirse más segura o más bonita con una blusa o una chaqueta. Las costureras se dejan la piel en el diseño.

–¿De dónde le viene a Virtudes Peña el gusto por la costura?

–De mi madre. Siempre la he visto coser, desde niña, y conservo muchos vestidos que ella me hizo. Perdió a su madre joven y aprendió a coser. Mi abuela le regaló a mi madre una tela muy bonita y con ella hizo una colcha. Luego yo me hice un vestido con la misma colcha. El desfile que organizamos fue, en parte, un homenaje a mi madre. Aunque en su silla de ruedas nos pudo acompañar y fue muy importante para mí tenerla en el acto. También estuvo mi compañera Lola Vela, la persona que me enseñó a dar bien las puntadas de las telas, y mis hermanas que son muy importantes para mí.

–¿Cómo ha llegado a convertirse en diseñadora de moda?

–Es mi pasión, la tengo desde pequeña. Coser me relaja, me despreocupa, pero a mí lo que me gusta es diseñar, es crear. Aunque nunca dejé de hacer creaciones para mis amigas, durante un tiempo lo mantuve aparcado. Fui madre y me dediqué a mis hijos. Hace siete años decidí formarme en la escuela de diseño, moda y patronaje de Susana Lirola. Durante cuatro años, he estado aprendiendo mucho y pude participar en la primera Fashion Week Costa de Almería con una colección propia.

–¿En qué se inspira para diseñar?

–Principalmente en mí y en mis vivencias. En la India, en el cielo, en el flamenco, en la felicidad. Tengo un estilo muy particular, ajeno a modas. Jamás voy a la moda. Tengo ropa de hace años que sigue llevándose. Tan importante es el diseño como la persona que lo lleva y no todo el mundo luce igual. Una mujer puede lucir más con un diseño de Zara que con un diseño de Dolce Gabana.

–¿Qué otros factores son importantes en el resultado final?

–Las telas. A mí me gustan las telas muy raras. Con una buena tela, no necesitas muchas más cosas para ir bien vestida. La tela lo dice todo y solo debes acompañarla por unos buenos zapatos y unos buenos pendientes.

–¿Dónde consigue esas telas que busca?

–Las encuentro en Málaga, en Sevilla y en Granada, pero también en negocios de Adra de toda la vida como tejidos Picón. Yo no compro ropa, compro telas.

–¿El último vestido que diseñó?

–Mi última colección se llama Los Peldaños de mi Vida y está formada por cuatro diseños. Recientemente también le hice a mi hija un vestido de flamenca para las fiestas del Corpus de Granada. Un diseño diferente.

–¿Se plantea emprender y crear su propia firma de moda?

–De momento, no. Yo tengo mi pequeño taller en Balanegra, que es donde resido, y ahí realizo mis creaciones para los míos o para quien me las pide. La moda es mi pasión, no una obligación.

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