Impiden el acceso a un restaurante a dos personas ciegas con perros guía

Según el testimonio de uno de los afectados, les permitieron acceder tras el aviso a la Policía Local y 30 minutos de espera en la puerta «a pleno sol»

MARÍA TORRES ADRA

Las personas ciegas tienen derecho a acceder acompañadas por su perro guía a cualquier espacio público, excepto a un quirófano o a la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital. La legislación vigente, que el año pasado se reformó en Andalucía para incluir a los perros de asistencia en general, es taxativa. Pese a todo, aún se sigue «señalando y avergonzando» a quienes se han visto obligados a elegir una mascota para mejorar su calidad de vida.

Ocurrió en Almería hace unas semanas. Un grupo de nueve personas quiso almorzar en un conocido restaurante de comida italiana de la capital. La persona encargada del derecho de admisión le negó el acceso. El motivo: dos perros guía, Iván y Lola. Acostumbrado a este tipo de episodios, uno de los invidentes tomó la palabra para explicar «lo de siempre». «Que son perros guía, que pueden acceder a cualquier establecimiento público desde 1998, que se trata de una sanción grave que va desde los 2.001 euros hasta los 10.000 y que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento» recordó Antonio Duarte Rocha al personal de la franquicia con buffet libre. De nada sirvieron sus argumentos. Acceso denegado.

Tal y como marca la legislación vigente, el grupo contactó con la Policía Local de Almería para trasladar lo ocurrido. Tras media hora de espera «a pleno sol» y antes de que los agentes se personasen en el lugar, según su versión, uno de los trabajadores del restaurante salió a la puerta para invitarles a entrar. «Ya era tarde, el daño ya estaba hecho. Esperamos a que llegaran los agentes, que tardaron 45 minutos. Ya no se pudo presentar atestado porque ya sí nos dejaban pasar», narró a este periódico.

En su lugar, presentaron sendas hojas de reclamaciones y, finalmente, tuvieron que almorzar «resignados» en este establecimiento «porque ya las cocinas estaban cerradas o a punto de cerrar». «Pero, ¿y la vergüenza que pasamos y el rato al sol de espera? ¿Eso dónde queda?», se pregunta con indignación.

Juana Torres es la dueña del primero, vive en Jaén y se encontraba de visita en Almería. Antonio Duarte Rocha es el dueño de la segunda, vive en El Ejido. Es miembro de la Asociación de Usuarios de Perros Guía de Andalucía y forma parte de la ejecutiva del PSOE de Adra. Un día después, responsables de la franquicia contactaron con los dueños de Iván y Lola para pedir disculpas por lo ocurrido «con mentiras y excusas sin sentido».

Lamentablemente no es la primera vez que tienen que hacer frente a una situación similar. «Me ha pasado en un supermercado, en un centro comercial, en un centro de salud… Al principio tienes paciencia y explicas que es un perro guía, recuerdas la legislación vigente y todo lo demás, pero ya uno se cansa. ¿Cada vez que salimos hay que pelear para que nos dejen pasar? Ya opto por llamar a la policía directamente», afirma cabreado con una situación que se repite en el tiempo.

A su juicio, faltan campañas de información y concienciación sobre este asunto por parte de la Administración. «Esto no puede volver a pasar. Acaban pidiendo perdón, pero las disculpas de poco sirven ya», sentencia.

«Esquivar peligros»

Duarte Antonio Rocha perdió su visión cuando apenas tenía 30 años. Desde hace cuatro, vive acompañado por Lola, su perro guía. «Desde que está conmigo, me ha cambiado la vida. No es lo mismo que ir con bastón. Ella esquiva los peligros que me voy encontrando y que no percibo. Puede ser que estén arreglando una alcantarilla o que haya un coche mal aparcado en la acera. Además de seguridad, me da compañía. Es muy importante para mí. Ella es mis ojos», reconoce. Para dar a conocer su testimonio y para ayudar a los hosteleros a tratar dignamente a una persona invidente, colaborará con la Organización Nacional de Ciegos de España en unas jornadas. Se impartirán próximamente en el centro comercial Torrecárdenas.