Cena de jubilación de Ana María Callejón. / cedida

Ana María Callejón, la profesora que «abrió los ojos» a la igualdad

La docente abderitana, Premio Meridiana por la Igualdad, recibe el cariño y el reconocimiento de compañeros y antiguos alumnos en su cena de jubilación

MARÍA TORRES ADRA

Ana María Callejón ha puesto fin a más de 30 años dedicados a la docencia. La profesora abderitana, reconocida con el Premio Meridiana Andalucía por su lucha constante por lograr una igualdad de género real -dentro y fuera de las aulas-, disfruta ya de un merecido descanso. Compañeros, antiguos alumnos y destacadas personalidades del mundo de la enseñanza, la cultura y la política quisieron arroparla en una emotiva cena de jubilación que la protagonista agradeció con el corazón encogido.

Cuentan quienes mejor la conocen que, aunque le cuesta digerir el inicio de esta nueva etapa, Ana María seguirá trabajando por la igualdad a su manera. Se acabaron, eso sí, los exámenes, las tutorías y los planes que cada año elaboraba en el instituto para educar en valores, acentuar el respeto y la tolerancia entre sus alumnos, erradicar cualquier atisbo de discriminación por razón de sexo y poner en valor el papel de la mujer a lo largo de la historia. «Porque algo falla cuando mueren mujeres a manos de sus parejas, cuando hay una discriminación laboral evidente y cuando la mujer tiene que multiplicarse por cuatro para hacer su quehacer diario», argumentó en una entrevista concedida a IDEAL para justificar la necesidad de trabajar juntos por la igualdad en todas sus vertientes.

Para muchos, Ana María Callejón ha sido un ejemplo a seguir en lo personal y en lo profesional. «Fue mi profesora de Geografía e Historia y ella me inspiró para convertirme en lo que soy hoy», reconoce Salvador Castro, antiguo estudiante del instituto Virgen del Mar de Adra, donde Ana María desarrolló la mayor parte de su trayectoria docente. Castro es hoy profesor de esta misma materia en un instituto de Algeciras e intenta aplicar en su día a día lo que aprendió de ella cuando apenas era un chaval. «Me gustaba cómo trabajaba con los alumnos en clase y su forma de explicar. Es humilde, trabajadora y muy profesional», reconoce hoy.

Coincide con otra exalumna, Eva Quintana, profesora de Matemáticas en el instituto Abdera y compañera de Ana María en los tres últimos cursos. «Ana María me transmitió muchos valores cuando fui alumna suya en el Virgen del Mar y le tengo mucho cariño. Nos hablaba de igualdad, de feminismo, de respeto… Me abrió los ojos, a mí, y a otros muchos», asegura Quintana, que fue la encargada de organizar la sorpresa con motivo de su jubilación.

El encuentro, que reunió a 70 personas en el Hostal La Curva de Adra el pasado 7 de noviembre, fue especialmente emotivo para la homenajeada. Algunos compañeros y antiguos alumnos hicieron cientos de kilómetros para arroparla en un día que nunca olvidará. Entre los asistentes, Dolores Arróniz, directora del IES Abdera: «Ana María es una mujer muy comprometida con la igualdad real. Es una luchadora nata, no ceja en su empeño de conseguir su objetivo y además tiene una gran calidad humana».

Mensajes de todas partes

Durante el acto, se proyectó un vídeo con la participación de decenas de personas que no pudieron asistir por problemas de agenda, pero que sí quisieron trasladar unas palabras de cariño y reconocimiento a Ana María. Entre ellas, la que fuera coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer en Almería, Francisca Serrano; la rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda; o la expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que le entregó el premio Meridiana en 2016. Gestos que, en cualquiera de sus formas, la docente recogió con agradecimiento, humildad y satisfacción plena.

La igualdad real, un reto personal

Ana María Callejón ha sentado cátedra en materia de coeducación. En su figura, la igualdad de género dejó de ser una utopía para convertirse en un reto personal. Durante sus años como docente, la educación en valores se ha tratado en todas las asignaturas de manera transversal. Ha organizado encuentros de lectura, ha impulsado actividades lúdicas para la concienciación, ha trabajado codo a codo con las familias y se ha implicado al cien por cien en esta causa.

En su faceta de escritora, ha editado dos libros: Carta a Violeta y Heroínas Anónimas. En el primero se muestra muy crítica con el sistema educativo actual. «Hay que ilusionar a los alumnos, saber escucharlos y falta tiempo en casa para dedicar a los chavales y ahí está, en parte, la clave del fracaso escolar», reconoce con la seguridad que le da la experiencia. En el segundo, pone de relieve el papel de la mujer a lo largo de la historia en todas las facetas de la vida y rescata historias cotidianas para evidenciar los pasos que se han ido dando en busca de una igualdad real.

Luchadora incansable, «lleva la palabra igualdad escrita en su piel». Palabras de Juana María Gil, catedrática de Filosofía del Derecho en la Universidad de Granada, la persona que la propuso para la convocatoria del Premio Meridiana. «Es una investigadora incansable y sabe transmitir la perspectiva de género de una forma muy cercana. La pasión la lleva en las venas. Toca corazones e inquietudes y su mensaje llega. Su humildad la hace grande», asevera.

Tras toda una vida de incansable trabajo, llega el turno de disfrutar de los suyos en general y de su única nieta en particular, que se llama Libertad. Consciente de que queda mucho por hacer aún, sobre la pequeña seguirá proyectando los valores que han marcado su bagaje personal y laboral. «La igualdad de género es una postura ante la vida», confesó a esta periodista. «Es una forma de afrontar el día a día, un objetivo que no pierdo de vista desde que me levanto hasta que me acuesto, recordando siempre que no se puede bajar la guardia».