Los pescadores rescatados llegaron anoche a Almería sanos y salvos

Los pescadores rescatados llegaron anoche a Almería sanos y salvos
  • Sanos y salvos. Los tripulantes del 'Ouljaca', el barco de Adra que naufragó el pasado lunes en la isla de Creta, pisaron anoche tierra firme almeriense.

Todos, excepto el tripulante de origen cubano que llegará hoy por un problema con su visado, aterrizaron en el aeropuerto de Almería procedentes del vuelo Madrid-Barajas, pasadas las diez y media horas de la noche. «Hemos tenido mucha suerte», relataba emocionado el patrón del barco, Jaime Muñoz, tras saludar efusivamente a dos paisanos que vinieron a recorgerlos desde Adra.

Los cuatro marineros se abrazaban al pisar territorio almeriense. Su felicidad y complicidad no era para menos. «Pasamos un verdadero infierno en alta mar», explicaba Muñoz, quien relató ante las cámaras que aguardaban a la salida del aeródromo, «el coraje y la valentía» que sus hombres demostraron ante la adversidad amenazante de las llamas que invadieron el 'Ouljaca'.

Muñoz destacó que ese día, cuando su embarcación pasaba junto a las costas de la isla de Creta, «el viento no jugó a nuestro favor». El patrón relató que el viaje que emprendieron el pasado once de febrero desde Adra hasta Eritrea se vio interrumpido por «un fuego repentino» que comenzó «en el motor de la embarcación y se expandió rápidamente hacia la popa y la proa».

Al parecer, según apuntó Muñoz, tras el incendio, el tiempo de reacción fue muy corto porque «llevábamos cajas y paneles altamente inflamables dentro de la bodega del barco. Un hecho que provocó que la nave, que era de madera, «se consumiera velozmente».

Tal y como adelantó ayer IDEAL, ante el incendio desatado en el 'Ouljaca', el tiempo de reacción de los marineros fue muy corto. El patrón dio la orden de evacuar el barco a toda prisa. «Lanzamos el bote salvavidas y nos tiramos a la mar», precisó Muñoz, quien apuntó que «tuvimos tan mala suerte que nos lanzamos por la parte del barco donde teníamos el viento en contra».

Esta acción provocó que los marineros tuvieran que hacer un doble esfuerzo para poder lograr escapar de las llamas. «Este fue el momento en el que temimos más por nuestras vidas», comentó Muñoz que recordó que los cinco pescadores tuvieron que remar «como no lo habíamos hecho en nuestra vida». Por suerte, tras media hora de lucha contra el viento y el mar, «la tripulación del barco panameño 'Sola' nos divisó». Fue en ese momento cuando se puso en marcha el posterior rescate que ayer permitió a los pescadores volver a abrazar a sus familias.

Emocionado, Jaime Muñoz recordó ayer junto a sus compañeros el primer pensamiento tras verse rodeado por las llamas. «Amaba mucho a mi barco, pero lo primero que vino a mi mente fue poner a salvo a mis amigos y compañeros, mi tripulación».