La barriada abderitana de El Trebolar quiere progresar y recuperar su esplendor

La barriada abderitana de El Trebolar quiere progresar y recuperar su esplendor
  • La localidad de Adra es más que el puerto de la Alpujarra, es además la puerta hacia ese enclave natural, y en su pasillo se abren paso barriadas cortijeras como Barranco Almerín o La Parra, y pasado las costeras Guainos y La Alcazaba, hacia Granada, encontramos otras dos zonas que antaño fueron de las más pobladas pero el 'renovarse o morir' obligó a muchos vecinos a abandonarlas: barranco Gurrías y El Trebolar.

Tras subir una angosta carretera de ocho kilómetros, sin vallas de protección ni quitamiedos y no todo lo bien asfaltada que debería estar, contemplamos desde lo más alto el mar mediterráneo. Con la playa a una escasa distancia, El Trebolar está en plena sierra. Se trata de una barriada que ya destacaba en pleno siglo XIX. Pascual Madoz (1845) en su diccionario 'Geográfico' decía que «el caserío o cortijada de Trebolar, a 2 ½ leguas de Adra, comprende una extensión de terreno de 1 1/2 de largo y 1 de ancho, está poblado de viñas, almendros e higueras; con 375 vecinos y una ermita moderna dedicada a Santa Lucía». Y a esa ermita volvieron ayer muchas de las personas que hace años vivían en esta rica tierra agrícola y vivían de la almendra y las verduras. Como cada primero de mayo, abderitanos de la sierra suben a honrar a santa Lucía, patrona de las modistas, los ciegos, los oculistas y de los fotógrafos, en su ermita y sacando la imagen en procesión por el monte.

Fiesta

«En verdad su festividad es el 13 de diciembre, pero casi siempre llovía y no podíamos celebrar la fiesta, y un año hubo un accidente grave en la carretera por el mal tiempo, así que decidimos que debíamos celebrar su fiesta con buen tiempo y elegimos el 1 de mayo porque es festivo ya sí puede venir mucha gente» explica a IDEAL Bienvenido Martín, vocal de la Asociación de vecinos de El Trebolar y Gurrías.

Es un colectivo que trabaja con el empeño de devolver su esplendor a este barrio que no tiene ni luz ni agua «pero ya nos hemos reunido con el Ayuntamiento, porque a Barranco Almerín ya se lo han puesto y aquí tiene que llegar también. Mientras estamos con camping gas y estamos poniendo placas solares. Vienen a vivir aquí muchos extranjeros y nos dicen que el futuro son esas placas solares y que lo otro es pasado, pero es que nosotros no hemos visto aún la electricidad en este barrio».

Este vecino recuerda cómo era esta zona hace 35 años, «vivían aquí unas 70 familias, había muchas casas, pasé muy buenos momentos y se vivía muy bien. En este cortijo había 11 familias, en la rambla Guarea llegó a haber 300, y en el cortijo que le dicen 'Los Pelaos' había 70. La gente de Adra venía aquí, y teníamos animales, cereales, tomates y pimientos del huerto, etc. No había dinero, pero sí comida. Yo vivía en una rambla aquí al lado y cuando tenía 11 once años nos trasladamos a El Trebolar, mi padre compró un cortijo y nos alumbrábamos con un candil, luego con butano y ahora tenemos luz solar».

Aquí se hacía la trilla, «y mi padre vendía las almendras a 32 duros, pero luego cambió y por eso se iba la gente, porque no se podía vivir ni trabajar. Ahora venimos siempre en las fiestas y los fines de semana».

En cuanto al agua «cada uno nos arreglamos cerca de algún nacimiento, siempre que tengamos el cortijo debajo, si es arriba hay que poner motores, y algunos tienen pozos. Aquí en la actualidad viven fijas unas 15 personas, pero muchos venimos los fines de semana, por eso hemos recogido firmas y estamos reclamando que mejoren la carretera, que está muy peligrosa, se hizo a mano después de la guerra, luego asfaltaron pero echaron poco asfalto y está llena de hoyos, y queremos que pongan la luz», explica Martín.

El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Adra, Moisés Linares, que acudió ayer a la fiesta junto al alcalde abderitano y otros ediles, mostró su satisfacción «porque cada año vuelven vecinos que se fueron y viven por Adra y otros pueblos del Poniente, este día es un encuentro con sus orígenes, aunque cada vez más están arreglando cortijos y vienen a vivir en su tierra. Poco a poco también este lugar puede desarrollar el turismo rural y a la vez conserva sus tradiciones, como la era o su ermita».

Y acerca de las peticiones de los vecinos, «estamos trabajando en algunas cosas, otras dependen de Diputación y poco a poco vamos solucionando estas demandas, como ya hemos hecho cerca de aquí, en otra barriada alpujarreña, Barranco Almerín, son demandas que son vitales en pleno siglo XXI», reconoce el edil.

Podéis ver más fotos de la fiesta aqui: 

http://adra.ideal.es/fotos.html