La fábrica de conservas de Adra desaparece para dejar paso al desarrollo urbanístico

La fábrica de conservas de Adra desaparece para dejar paso al desarrollo urbanístico
  • Con la actual crisis económica muchos no recuerdan que la localidad de Adra vivió épocas de esplendor con la industria con la fabricación de perdigones y era conocida a nivel nacional e internacional a principios del siglo veinte por el sabroso sabor de su melva canutera y demás conservas de pescado.

Hasta 1997 funcionó la histórica fábrica de conservas Santa Isabel, que recibe a la entrada de Adra por la Alquería a quien llega a la ciudad, aunque desde esta semana ya sólo queda en pie la chimenea de la fábrica y la fachada, ya que el edificio se está derribando a favor del desarrollo urbanístico. Los trabajos de derribo comenzaron el lunes y está previsto que concluyan en las próximas semanas, incluida la recogida de todos los escombros. La parcela resultante del derribo de la fábrica ocupa un total de 7.072 metros cuadrados, destacando la futura implantación de zonas verdes en gran parte de la misma.

 El desarrollo de su urbanización posibilitará la comunicación con la ciudad, ya que las calles que la limitan forman parte de la trama urbana, quedando acoplada por el norte con el Camino del Molino, al sur con la N-340, al este con la Carretera de La Alquería y al oeste con la Calle Fábricas. La superficie de esta fase dará como resultado una zona libre de 1.478,48 metros cuadrados, 2.582,30 metros cuadrados, distribuidos en dos parcelas urbanizables y 3.011,28 metros cuadrados de viario público.

La superficie libre dará a la carretera de La Alquería, donde se conservará la chimenea existente en el edificio de la fábrica que se ha demolido, por tratarse de un bien perteneciente al patrimonio cultural de la ciudad. Su ordenación establece unos destacables espacios destinados a jardín, estando previsto el acerado en el resto.

Los metros correspondientes a los viales incluyen la pavimentación de parte del Camino del Molino, ampliación de la N-340 y la Carretera de La Alquería. También se completa la pavimentación de la calle Mercado hasta la Carretera de la Alquería, que incluirá tanto la de la calzada como el acerado y zonas de aparcamiento previstas en la ordenación.

Según declaraciones del alcalde de Adra, Enrique Hernando, «el estado ruinoso de estas instalaciones ofrecía una imagen pésima de la entrada de Adra. De esta forma se conseguirá un embellecimiento de la misma, destacando sus zonas verdes y su conexión con la ciudad existente, mejorando el aspecto visual y la trama urbana de la ciudad».

La posibilidad de que la fábrica se echara abajo ya causó cierta polémica en el año 2008, cuando algunas asociaciones de Adra recogieron firmas para solicitar su mantenimiento y conservación.

Conservación

Incluso solicitaron un informe a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y técnicos del departamento de Protección y conservación de Patrimonio concluyeron que «el estado del inmueble es bastante bueno» y en cuanto a valores culturales «constituye un ejemplo del estilo de construcción industrial y posee unos valores arquitectónicos, históricos y etnológicos que son un exponente del patrimonio industrial almeriense».

Según concluye este mismo informe, tras repasar los valores arquitectónicos e históricos, «dicho inmueble forma parte de la historia de la localidad, así como de su patrimonio cultural» y los técnicos opinan que «debería incluirse en el catálogo del PGOU, dotando de una protección singular a aquellos elementos relevantes de la fábrica. Además ésta podría ser un lugar muy adecuado para poner en valor a las industrias, íntimamente relacionadas con la actividad pesquera, que han sido un sector económico relevante en el municipio».

Finalmente la intención del Ayuntamiento es dedicar ese espacio en el Museo del Mar, donde estaría el Hogar del pescador y un centro de interpretación de la pesca, para lo que han solicitado una subvención al Grupo de Desarrollo pesquero al que pertenece Adra.

Historia

La historia de la fábrica conservera se inició en el siglo XIX, como fábrica azucarera, hasta 1884, con la típica chimenea de ladrillo.

Se dedicó a la elaboración de conservas en 1931, con tomate y melocotón y tomó el nombre de Santa Isabel en 1941, en honor a la suegra del dueño (el empresario virgitano Joaquín Vázquez), cuando también se trabajó el membrillo y la fruta escarchada. La fábrica Santa Isabel funcionó hasta 1997 con conservas de pescado (la muy conocida melva de Adra), y hasta hace poco se utilizaba como almacén de piensos y huevos.

La desaparición en su día de la fábrica de 'Conservas Santa Isabel' acabó con una tradición conservera de pescado que se remonta al garum y salazones de la Abdera romana. Ahora quedará en pie la conocida como Torre de las conservas, cuya rehabilitación anunció el ayuntamiento abderitano en el año 2008, ya que pretendía incluir la actuación en los proyectos sostenibles elaborados en el marco de la Asociación de Promotores Turísticos del Poniente Almeriense y se presupuestó en 216.000 euros.

En esos años se anunció que la empresa promotora del terreno preveía construir ahí unas 80 viviendas, pero en la actualidad están en negociaciones con el Ayuntamiento para ver qué se hace.