El exceso de velas supone un peligro para la ermita de las ánimas de Adra
En la localidad de Adra desde hace varios siglos se sigue un fiel culto a las ánimas del purgatorio tan fuerte que hasta en la segunda mitad del siglo XIX había una hermandad en Adra dedicada a las ánimas.
Laura Montalvo
Viernes, 6 de mayo 2016, 11:09
Durante la guerra civil una vecina que rezaba por sus familiares decidió levantar una ermita a las ánimas, que hoy en día sigue siendo lugar ... de peregrinaje para decenas de personas a diario, que acuden para realizar sus promesas o pagar sus mandas. La tradición es encender velas tipo mariposa, que flotan en agua y aceite, y siempre hay una lata cerca de la ermita de Adra, junto al arco de las ánimas, al final de la Rambla de las cruces.
En el suelo o en la mesa se colocan las velas, flores o lo que la gente deja para sus mandas, pero en los últimos años las velas tipo mariposa se están cambiando por velas o velones de cera, y la frecuencia con que se dejan se está convirtiendo en un problema. Tanto que hace unos días se produjo un pequeño incendio en la zona, que ha dejado parte del suelo y el zócalo quemado, y lo tuvieron que apagar los vecinos.
«Es una barbaridad lo que está dejando la gente, está muy bien lo de las promesas, pero cada vez traen velas más grandes, que suponen un peligro al derretirse. Y la cera cae por el suelo y la gente se está resbalando, sobre todo la gente mayor que pasa por aquí, hay que tener un poco de cuidado», pide un vecino.
Hay quienes colaboran en la limpieza de la zona y aseguran que se está desbordando «porque la cera está creando muchos problemas, y a la chica que viene a limpiar le cuesta quitarlo. Además, con esto de la crisis parece que cada vez viene más gente, porque siempre hay decenas de velas y cae mucha cera».
Parece ser que «es más cómodo traer velas que el aceite, y de lo que se trata es de encender una vela para guiar a las almas del purgatorio. Pedimos a las ánimas por nuestros familiares, la salud sobre todo. Hay muchos tipos de promesas, pero hay que cumplirlas, hay que venir a la ermita», explica una mujer devota de esta tradición.
Pero sobre todo las personas mayores, y son muchas, que acuden a diario a rezar a las ánimas tienen miedo de caerse, ya que la subida a la pequeña ermita se cubre de cera, por lo que se pide que se tenga más cuidado «y que no hace falta que traigan tantos velones». Pero es que dice la tradición que las velas que se ponen a las ánimas, a los difuntos, deben ser velas nuevas, no hay que encender de nuevo las que se hayan apagado o utilizado con otro fin, ya que eso trae mala suerte.
Y es que la devoción es muy grande, pero el temor también, «porque las ánimas se encargan de recordarte que tienes que cumplir las promesas». Así lo recoge el joven escritor almeriense Alberto Cerezuela en su libro 'La cara oculta de Almería', donde se hace eco del culto a las ánimas, tema con el que se hizo además un reportaje para un conocido programa de televisión.
«Nos han contado cosas como que una mujer iba cada noche a rezar y una noche que no fue estuvo escuchando que tocaban a la puerta y cuando iba no había nadie, por lo que se levantó de la cama y fue a cumplir porque entendió que eran las ánimas que le recordaban que tenía que ir. Tenemos otro testimonio de un vecino que nos contó que no ha podido cumplir una promesa y desde entonces todo le ha salido mal. Para pedir perdón a las ánimas ha hecho un rincón en la calle donde también se pueden ver velas a diario. Pero lo más sorprendente es el respeto y el miedo que tiene la gente a hablar de este tema», explicaba en una entrevista a IDEAL.
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