Cuento de Navidad: Erik y Santa Claus

Por Miguel Milán Salazar

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Laura Montalvo

Hacía frío, mucho frío, en aquella pequeña aldea de la montaña; tanto, que hasta los gruesos muñecos de nieve con nariz vegetal tiritaban sin pudor frente a la plaza de la iglesia, a pesar de sus bufandas y sus rojos gorros de lana. En ella, un nutrido coro de niños jugaban entretenidos esa mañana del día de Navidad, con juguetes que les había traído la noche anterior Santa Claus.

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