La Alquería, siempre 'viva'

La Alquería, siempre 'viva'
  • La asociación que lleva el nombre de la barriada más alpujarreña de Adra cumple dos décadas al servicio de las tradiciones

A escasos kilómetros de Adra, entre el mar y la montaña, se ubica la barriada de La Alquería. Es una zona tranquila, estrechamente vinculada a la agricultura desde su orígenes y especialmente marcada por las costumbres alpujarreñas. Con apenas 200 habitantes, esta pedanía aún conserva antiguas tradiciones que la hacen única. En sus callejuelas, aún se baila al son de un ‘robao’ mientras se ‘desgranija’ maíz en familia y entre amigos. Los lugareños más longevos son un libro abierto para los vecinos más jóvenes, los mismos que hace 20 años se propusieron rescatar un folklore casi enterrado por el paso del tiempo. Se hicieron llamar Alquería Viva y hoy, dos décadas después, lo siguen intentando.

Coincidiendo con las fiestas patronales de La Alquería, que terminaron el pasado domingo, el colectivo ha recibido un sencillo y emotivo homenaje por parte de quienes directa o indirectamente están o se sienten vinculados a esta pedanía abderitana. A lo largo de estos 20 años de trayectoria, Alquería Viva ha concienciando a sus vecinos de la importancia de mantener la arquitectura tradicional de la Alpujarra. Además, ha organizado talleres con distintos colectivos para promocionar el baile cortijero, los tradicionales palillos o las canciones que antaño se recitaban para hacer más amena la jornada de trabajo en el campo. Gracias a su labor, se han recuperado villancicos antiguos y representaciones emblemáticas como las batallas entre moros y cristianos, una de las citas que más visitantes convoca cada año.

Sólo las fiestas patronales logran perturbar el imperturbable silencio que reina en la barriada más antigua de Adra.

Río Adra

Alquería Viva también se ha preocupado y mucho por el río Adra. Desde antaño, su cauce ha sido testigo de interminables meriendas, baños en familia y rutas a pie. Promotor de numerosas limpiezas manuales, el colectivo sigue reivindicando su limpieza así como la restauración de su cauce. A este objetivo, planteado ya como reto por la demora en el tiempo, se suman otros como la incorporación de un servicio de transporte público con Adra que facilite el traslado de las personas mayores o el suministro de agua potable apta para el consumo. Los vecinos se nutren de la Fuente de la Parrona y el agua todavía se transporta en garrafas. En definitiva, La Alquería pide más atención a quien competa para mejorar su calidad de vida. De mantener las tradiciones, ya se encargan sus gentes.