Objetivo: reducir las colonias de gatos «de forma ética»

En marcha el método CER a través de charlas informativas para explicar que el camino a seguir es capturar, esterilizar y devolver a su entorno al animal

M. T. ADRA

El método CER ya está en marcha en Adra. El objetivo es reducir «de forma ética» las colonias de gatos que hay en la localidad y el fin último es lograr una correcta convivencia entre los vecinos y los felinos. El primer paso es capturar al animal, el segundo es esterilizar y el último, devolverlo a su entorno.

Esta metodología es fruto de un acuerdo de colaboración firmado entre el Ayuntamiento de Adra y la Federación Animalista de Almería. Ya se han comenzado a impartir las primeras charlas informativas en el Centro de Interpretación de la Pesca. La última corrió a cargo de Leo Mullor Márquez, miembro de la Federación Animalista, y de Rosa Esteban Asensio, veterinaria colaboradora de la implantación del método CER. En su exposición, explicaron que es el Ayuntamiento el encargado de autorizar y costear la captura, a los gestores de la captura y retorno se les encomienda la alimentación y la vigilancia de los gatos de la colonia y a los veterinarios la formación de los gestores, la esterilización y la salud y bienestar animal. Ambos subrayaron la importancia de tener recursos económicos y de materiales para llevar a cabo el método CIR, de censar a los animales como punto de partida y de completar el circuito de captura-esterilización-retorno. Asimismo, el gestor de la colonia debe ser «dialogante» y mantenerla limpia así como usar las redes sociales para dar visibilidad a la labor que desempeña. «Se aplican buenas prácticas, de gestión, alimentación y refugio donde los gatos se identifican, desparasitan, vacunan y están supervisados «veterinariamente»», se insiste para defender la metodología.

Además de recoger unas normas básicas entre los cuidadores de las colonias, se buscan familias adoptantes, se diseñan carteles que identifican las colonias y el método aplicado, se localizan y se crean espacios «creativos» entre los ciudadanos y los gatos, se elaboran protocolos de rescate, se procede al censado de la población felina y de las colonias existentes y se forman gestores y cuidadores. Con todo, se responde a un «control ético» de las colonias de gatos que favorece la convivencia con los vecinos.

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