El último robo ocurrió la semana pasada en este chiringuito. / M. TORRES

Oleada de robos en los chiringuitos del paseo marítimo de San Nicolás

Los ladrones provocan daños en la estructura para poder acceder y sustraen aparatos electrónicos, alimentos congelados y conservas

MARÍA TORRES ADRA

Los propietarios de los chiringuitos ubicados en el paseo marítimo de San Nicolás de Adra están «muy preocupados». En los últimos 18 meses, han contabilizado alrededor de una decena de robos en sus negocios. El más reciente tuvo lugar el martes de la semana pasada. Además de los destrozos que provocan para poder acceder, los ladrones sustraen aparatos electrónicos, alimentos congelados y cualquier producto de valor que encuentren a su paso.

En La Pulpera, el chiringuito más alejado del casco urbano, se han producido tres robos. «En el primero aprovecharon que nos obligaban a cerrar más temprano, el segundo fue en primavera y el último el 26 de octubre», explica su propietaria, María del Carmen González. En todos los casos, se encuentra la puerta forzada, las cerraduras reventadas y los congeladores vacíos. «Se llevan todo lo que hay de valor, que no es poco: atún rojo, gamba blanca, ibéricos, aceites, pasteles... y productos en conserva», detalla con resignación. Aunque la recaudación del día «está a salvo», todo lo demás «está vendido».

En los seis años que lleva al frente del negocio, nunca antes se había sentido tan insegura: «Tanto es así que nos pasamos normalmente por el chiringuito todos los días, aunque esté cerrado, para comprobar que todo está en orden», matiza. «¿Alguna sospecha?», preguntamos. «Ninguna, pero no son niñatos. Están preparados para robar y tienen herramientas para hacerlo».

Más casos

Su caso no es el único. En Casa Nostra, a pocos metros, también se han registrado robos, cuatro en concreto. «El último, este verano. Se llevan el dinero que quede en la caja, dañan los ordenadores, los cables y arrasan con toda la comida: pulpo seco, ibéricos... Me han robado las tabletas electrónicas que usan nuestros camareros y hasta una bicicleta de batería que tenía guardada en el almacén», relata David Díaz, gerente de este chiringuito dedicado a la restauración. En su caso, las cámaras de seguridad instaladas en el propio negocio han captado la identidad de los autores, pero «de poco sirve». A su juicio, denunciar es una «perdida de tiempo».

Por último, en el chiringuito Guatequé también han robado. «La última vez, a finales de octubre, dos veces en una sola semana», confirma uno de sus socios. En este caso, se trata de un local de copas y los daños son similares. A los destrozos se suma la mercancía sustraída, bebidas alcohólicas principalmente.

Los empresarios que están al frente de este tipo de negocios piden mayor vigilancia en la zona. El de San Nicolás es un paseo marítimo céntrico y lleno de vida durante los fines de semana. A diario, son muchas las personas que caminan junto al mar para hacer ejercicio físico y las familias que pasean con sus hijos por la zona. Sin embargo, «la seguridad escasea». Los afectados echan de manos más control policial que evite, en lo posible, robos como los que se vienen registrando.

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