Eduardo Santillana, gerente y fundador de La Sarita. / l.s.

El ají peruano 'echa raíces'en Adra para llegar a Europa

Una empresa familiar, pionera en España, logra cultivar este singular pimiento bajo plástico y lo comercializa fresco o en forma de salsa picante

MARÍA TORRES ADRA

El ají amarillo es el ingrediente más popular de la gastronomía peruana, pero un gran desconocido para el resto del mundo. Considerado un producto selecto para la alta cocina, su cultivo se concentraba casi en exclusiva en Latinoamérica, hasta que Eduardo –un diseñador gráfico, natural de Lima, que llegó a Adra «por amor»- se sirvió de la confianza y de la experiencia de su suegro como agricultor para probar suerte: «Prueba a plantar esta semilla, a ver qué pasa»».

Cuatro años después, esta familia abderitana dedica 3.800 metros cuadrados a la producción de este pimiento de color anaranjado. Bajo la marca La Sarita, comercializa el único ají amarillo con sello español, fresco y en forma de salsa picante. Su sede se ubica en el número 21 de la calle Masnou de Adra. Se trata de una empresa pionera en el cultivo de ajíes peruanos, tanto en España como en Europa. En la ciudad milenaria se mima la materia prima de un producto cien por cien natural, sin conservantes ni aditivos.

El ají amarillo se recolecta en los meses de verano y en otoño, en invierno se descansa y en primavera se vuelve a plantar. Su cultivo en Adra fue todo un experimento para Eduardo Santillana y Carmen Castro, abderitana e hija de agricultores. El padre de ella, José Luis Castro, fue su gran aliado en esta aventura. «Aprovechamos su experiencia como agricultor para probar cómo crecía el alí amarillo en Almería. Tanto el clima como el terreno son distintos aquí», nos cuentan. «Sembramos 900 plantas para probar y 800 no llegaron ni a una flor. A las que mejor se adaptaron al clima y al terreno, les cogimos las semillas y las volvimos a plantar. Y así sucesivamente. Costó, pero se logró. Es un producto difícil de conseguir. No conozco a nadie que lo cultive regularmente en Europa», explica Eduardo con satisfacción, consciente de la dificultad de haber importado un producto típico de la costa peruana.

En este 'reto', contaron también con el asesoramiento de los técnicos de IFAPA, Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de Producción Ecológica, con sede en el municipio de La Mojonera. «Para que la semilla prospere, tenemos que tener muy controlada la temperatura en el invernadero. El frío les afecta mucho, pero el calor también. Es fundamental reducir la temperatura interior y para ello estamos muy pendientes de la ventilación y de la dirección del viento», aclaran.

Salsas picantes

Conseguida la materia prima, comenzaron con la comercialización del ají amarillo fresco y, hace un par de años, dieron un paso más en su intención de «llevar el ají amarillo a todas las mesas» con la elaboración de una salsa picante. Su nombre comercial es Puro Ají, de Salsas Picantes La Sarita, un complemento ideal para cocinar sofritos, elaborar ceviches o acompañar cualquier plato. La empresa también pone a la venta cinco variedades de salsa más, algunas maridadas con mango y piña de la Costa Tropical de Granada. Destaca la 'leche de tigre', un producto típico peruano que también lleva el sello de esta empresa abderitana.

Tanto el ají fresco como las salsas picantes se pueden adquirir a través de su página web, www.salsaspicanteslasarita.com, plataformas especializadas en gastronomía nacionales e internacionales y determinadas tiendas gourmet. Además de a Alemania, Francia o Italia, sus productos han llegado a varios restaurantes con Estrella Michelín y están «entre los más vendidos en Amazon España».

El balance de este innovador proyecto es positivo: «Estamos muy contentos. A pesar de la pandemia y con los restaurantes cerrados, no hemos dejado de recibir pedidos de particulares y de restaurantes que trabajan con este producto. El sector de la restauración ya está remontando». Su objetivo ahora es «seguir creciendo». «La gastronomía peruana está entre las más reconocidas del mundo y queremos dar a conocer su principal ingrediente, el ají, entre el público europeo, llevarlo a todas las mesas e intentar fusionarlo con la gastronomía española», señala el empresario.

En nada se parece un pimiento california amarillo a un ají peruano. Sin embargo, ambos han echado raíces en la misma tierra y bajo el mismo sol, con empeño, trabajo y esfuerzo, señas de identidad de una agricultura que no deja de sorprender.