La rehabilitación de la parroquia de Adra deja en evidencia su «grave deterioro»

El templo, del siglo XVI, ha sido sometido a un proceso integral de reestructuración tras derrumbarse parte de la cornisa en septiembre

MARÍA TORRES ADRA

Avanza «a buen ritmo» la rehabilitación de la iglesia de la Inmaculada Concepción de Adra. Los trabajos, que comenzaron el pasado mes de abril, corren a cargo de una empresa especializada y han dejado al descubierto el «grave» deterioro del templo. Levantado en 1501, el pasado septiembre se desplomó parte de su cornisa lo que obligó a intervenir con carácter de urgencia. La parroquia sigue recopilando fondos para financiar las obras a través de la iniciativa 'Apadrina una teja'.

El proyecto de rehabilitación consta de dos fases. Actualmente los operarios de la empresa Rehabitec se centran en reparar y apuntalar las cornisas de la iglesia así como la puerta de acceso principal. «La gravedad de la situación que presumíamos era la cierta», reconoce a IDEAL José María Sánchez, párroco de Adra. «La demolición no ha supuesto esfuerzo físico porque las cornisas y las tejas se movían con las manos. El riesgo era muy grande», apunta. Además, el alero de la puerta principal tampoco presentaba un estado óptimo para salvaguardar la integridad física de los feligreses y visitantes y actualmente también se está interviniendo. Según las previsiones que se barajan, esta primera fase podría concluir en el mes de julio, antes de la celebración del día grande de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros.

La segunda fase de la intervención se centraría en la rehabilitación integral de la techumbre, especialmente en la zona que se desplomó el 20 de septiembre. «Se desplomó la cornisa este, justo la que queda detrás del altar mayor, y toda la techumbre», recuerda.

El altar mayor, en riesgo

Según el sacerdote, el deterioro se produjo por la existencia de «goteras importantes» en esta zona del templo. Se ubican sobre la cúpula del altar mayor y «el techo por dentro ya ha comenzado a desplomarse». En este sentido, el párroco avanza que el consejo parroquial está estudiando la posibilidad de «cerrar e intervenir por seguridad».

Pese a todo, el templo sigue abierto y apenas se ha alterado su actividad diaria. Los accesos se han acotado «por seguridad» también. Si se cumplen las previsiones, esta segunda fase comenzaría después de las fiestas patronales en honor a la Virgen del Mar y San Nicolás de Tolentino, que tienen lugar cada mes de septiembre.

Además de un lugar de culto, la iglesia de la Inmaculada Concepción de Adra es uno de los monumentos históricos y artísticos más relevantes de la ciudad milenaria.

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