«No quise escribir un 'ladrillo' sino una obra divulgativa y amena»

El barrio virgitano de Peñarrodada y San Francisco, protagonistas de la tercera obra que publica el historiador y que se presenta hoy en Berja

MARÍA TORRES BERJA

El historiador almeriense Antonio Campos (Berja, 1971) ha buceado en el pasado y en el presente Peñarrodada, un barrio «humilde y sencillo» de su Berja natal, para inmortalizarlo en una obra de 192 páginas. 'Peñarrodada y San Francisco. Historia de un barrio virgitano y su devoción seráfica' se presenta hoy, a las ocho de la tarde, junto a la pequeña ermita que desató la curiosidad del autor.

–Después de adentrarse en la historia del barrio de Río Chico y de la patrona de Berja, la Virgen de Gádor, sale a la calle su tercer libro. ¿Por qué Peñarrodada?

–Me interesé por el barrio de Peñarrodada tras descubrir unos planos de su ermita, que fue inaugurada el 25 de febrero de 1962. Me llamó poderosamente la atención la figura de su arquitecto, Luis Cubillo de Arteaga, uno de los arquitectos religiosos más relevantes de España en la segunda mitad del siglo pasado.

–¿Qué relación tuvo este importante arquitecto con Berja?

–Fue primo hermano del marido de Carmen Oliveros, Luis Tornos, la donante del terreno y la mujer que posteriormente costeó la construcción de la ermita y la propia imagen de San Francisco. Hace nueve años publiqué un artículo sobre este asunto y, en octubre del año pasado y a instancias de la mayordomía de San Francisco de Peñarrodada. comencé a profundizar. Han sido muchas horas en el Archivo Municipal de Berja y en el de la Diputación de Almería, entre otras fuentes. Aunque la obra se basa en fuentes documentales, también se ha hecho un trabajo de campo previo, recogiendo el testimonio de decenas de vecinos del barrio.

–¿Qué puede descubrir el lector que decida hacerse con un ejemplar?

–Podrá conocer toda la historia de este barrio de Berja, desde las escasas referencias historiográficas de la época romana, pasando por la árabe y llegando a la vida cotidiana del siglo XX. La obra habla también del origen del culto a San Francisco en Peñarrodada y cómo evoluciona a lo largo del tiempo.

¿Alguna anécdota que le haya sorprendido durante este trabajo de campo?

–Descubrimos que Peñarrodada conserva unas canteras de yeso de las que no había constancia en la historiografía. En uno de los recorridos que realicé por los cerros de alrededor, acompañado por José y David Ruiz, de la mayordomía, una mujer mayor de la zona nos habló de estas canteras. Posteriormente pudimos corroborar que se conservan más de 22 hornos. Logramos dar con el nombre del último señor que se hizo cargo de la cantera e incluso recopilamos fotografías inéditas. La fotografía ocupa una parte importante de la obra. Tenemos imágenes que nos han llegado desde Argentina incluso, de personas que emigraron.

–¿Qué le debe Peñarrodada a San Francisco y San Francisco a Peñarrodada?

–No se concibe el uno sin el otro, el santo es la principal seña de identidad de la barriada. Aunque se trata de una devoción relativamente reciente, no hay nadie en Berja que no conozca cuándo son las fiestas de Peñarrodada en honor a San Francisco. Son inseparables.

–¿Cuál es la verdadera razón de ser de esta obra?

–Dar a conocer un barrio de Berja, sus singularidades y todo aquello que interesa a sus gentes, pero sin perder el rigor metodológico en la investigación. Esta es una obra divulgativa y amena, no es un 'ladrillo', y está dirigida a gentes sencillas. Aprovecho para agradecer especialmente el interés de la mayordomía de San Francisco, que ha soportado el principal coste económico, y también la colaboración del Ayuntamiento de Berja, del Instituto de Estudios Almerienses -del que formo parte- y de las siete empresas que han patrocinado el proyecto.

Después de indagar sobre Río Chico y Peñarrodada, ¿hay próximos proyectos a la vista?

–No los descarto. Estas dos obras son similares en cuanto a diseño y formato y podrían formar parte de una colección. Si algún otro barrio quiere contar conmigo y con mi trabajo, aquí estaré.