Domingo López, director del CVEH. / r. i.

«Ser recreador no es vestirte de Carnaval o de Rey Mago, te tiene que gustar la Historia»

Domingo López, director Centro Virgitano de Estudios Históricos, trabaja en la recreación de la Batalla de Berja

MARIA TORRES BERJA

Domingo López preside el Centro Virgitano de Estudios Históricos (CVEH) desde agosto de 2019, una de las instituciones con mayor prestigio de la localidad. Ingeniero de Sistemas Informáticos de profesión, se considera «aficionado a la Historia» y «recreador» por vocación. Desde hace más de un año, está inmerso en los preparativos para poder escenificar una de las batallas más memorables de la rebelión de los moriscos en la Alpujarra. Se libró en Berja, en la madrugada del 2 de junio de 1569.

–¿Qué tiene de singular la Batalla de Berja?

–La batalla enfrentó a tropas comandadas por don Luis Fajardo de la Cueva, segundo Marqués de los Vélez, y don Hernando de Válor, coronado rey de los moriscos con el nombre de Aben Humeya. Fue una de las pocas que encabeza el rey de los moriscos, acompañado por tres capitanes más, y además tiene la singularidad de que fue una batalla urbana. El Marqués de los Véléz tenía el campamento en la actual Plaza de la Constitución, que era donde estaba la antigua mezquita y el zoco. El rey de los moriscos accedió a la villa por la calle Agua, acorraló a las tropas cristianas que tuvieron que retroceder hasta la plaza, pero finalmente el marqués con la caballería logró desmontar el ataque.

–¿Cuál es el fin último de la recreación sobre la que se están trabajando?

–Queremos poner en valor la historia, darla a conocer. El proyecto presentado por el Centro Virgitano de Estudios Históricos incluye diseñar un museo urbano interpretativo en Berja y ya está en marcha. Comenzó con las tres esculturas históricas que el Ayuntamiento encargó al artista almeriense Andrés García Ibáñez. La primera, la del Marqués de los Vélez, se instaló el 24 de julio y se hizo una pequeña recreación que no fue no fue mayor por la crisis sanitaria. La segunda será la de Aben Humeya, que se instalará el 12 de junio en el Paseo de Cervantes, punto de partida del ataque del ejército morisco.

–¿Qué se ha programado para la ocasión?

–Siempre que la situación sanitaria lo permita, la programación prevista comenzará el viernes -10 de junio- con una recreación de avanzadilla nocturna cristiana con linternas de velas. Continuará el sábado con la entrada a la villa de Berja de las tropas de don Luis Fajardo. Se montará el campamento militar en la Plaza de la Constitución, que recreará la vida cotidiana de la época. Por la tarde, se escenificarán los momentos previos a la batalla y, por la noche, se representará la entrada de las tropas moriscas, conocida como 'la encamisada'. El domingo, el campamento permanecerá abierto y se llevará a cabo un concierto de música del Siglo de Oro con coro e instrumentación de la época.

–¿Cómo marcha el 'reclutamiento' de voluntarios para poder materializar esta puesta en escena?

–En el puente de diciembre, montamos una mesa de alistamiento del siglo XVI en la Plaza Porticada, compuesta por un alférez, un escribano, una franciscano y un capitán. Hasta la fecha tenemos a 35 personas de Berja, El Ejido, Adra o Laujar que van a participar como recreadores, pero aún se puede participar. El plazo de admisión continúa abierto. Sólo hay que enviar un correo electrónico al Centro Virgitano de Estudios Históricos. A final de enero, se hará una reunión informativa. También organizaremos unas jornadas de recreación histórica para dar a conocer los detalles de la vestimenta y la gastronomía del siglo XVI y otras sobre el ejército morisco y la parte cristiana.

–¿Qué se necesita para ser recreador?

–Lo primero y más importante es que te guste la historia. Ser recreador no es disfrazarte de Carnaval y vestirte de Rey Mago. Hay que seguir con rigor histórico la indumentaria de la época, el armamento y cualquier elemento, incluso los materiales. En el siglo XVI, para la vestimenta de las clases populares y las milicias sólo se trabaja el paño de lana, el algodón o el lino y esos datos hay que tenerlos muy en cuenta. También es importante saber que recrear un acto histórico no lleva implícito compartir las ideas que se defienden en ese acto.

–¿Hablamos de una afición totalmente desinteresada?

–Sí. Te tiene que gustar. El recreador lo hace por amor a la historia y se lo paga de su bolsillo. En mi caso, por citar algún ejemplo, he estado en Cartagena recreando la Batalla de Empel con motivo del día de La Inmaculada, una batalla histórica que ocurrió en 1585 y coincidí con recreadores de toda España. El objetivo es que aquí podamos crear un grupo itinerante que también pueda recrear la historia de los pueblos de alrededor.

Se cumplen tres años de su gestión al frente del CVEH , ¿cuál es su balance?

–Casualmente la pandemia ha permitido avanzar en la digitalización de todos los números de la revista Farua que no se podían encontrar ya en las librerías. La revista, una herramienta muy importante para investigadores que estudian la historia y etnografía de la Alpujarra, es hoy más legible en su diseño y está publicada en la web Dialnet. También hemos afianzado las reuniones telemáticas, que resultan muy interesante porque los miembros del centro residen en distintos municipios.