La reforma de la Plaza de la Constitución llega a su fin con la corporación enfrentada

El PSOE compara el diseño con una «estación intermodal» y el PP muestra el pleno dos losas para ilustrar la calidad de los materiales empleados

M. TORRES BERJA

A falta de una semana para que finalice la transformación de la plaza de la Constitución de Berja, el proyecto sigue levantando ampollas entre gobierno y oposición. Durante la última sesión plenaria, los socialistas compararon el diseño actual con una «estación intermodal». El alcalde, José Carlos Lupión, insistió en la funcionalidad de la intervención, en la calidad de los materiales y añadió: «Para gustos, colores». La actuación afecta a un espacio de 3.000 metros cuadrados, enclavado en el punto neurálgico de su casco antiguo, y supera el medio millón de euros de inversión.

Por enésima vez, la portavoz del Grupo Municipal Socialista -Isabel Arévalo- reiteró su disconformidad con el proyecto. Cuestionó la demora en el tiempo de los trabajos, los materiales empleados, la sombra del arbolado y la estética del nuevo mobiliario, entre otros detalles. «No nos parece ni una obra grandiosa ni necesaria», afirmó durante la última sesión plenaria. «Es una plaza histórica en un entorno monumental casi único (...). El Centro Virgitano de Estudios Históricos debería haber emitido un informe al respecto (...). No se dejó aconsejar, no hacía falta ir a Málaga», reprochó Arévalo al regidor virgitano, al tiempo que aludió a otras plazas principales de la Alpujarra de Almería. «Mi propuesta es volver a lo que teníamos: una rotonda con tráfico fluido», insistió.

Finalizado su turno de palabra, Lupión puso el acento en la calidad del proyecto que se está ejecutando y, para ilustrar su exposición, mostró una losa del diseño anterior y una del actual, de piedra natural y mucho más gruesa. «¿Un gres de cinco euros es historia? Esto no es ni del siglo XVIII ni del XIX», reprochó el alcalde a Arévalo. «Sus críticas son de mal perdedor», denunció públicamente. Aunque dijo respetar «a quien no le guste», el primer edil pidió «darle tiempo» al proyecto para conocer su resultado final. A través de esta reforma, la plaza ha ganado espacio para el peatón y ha dejado de ser una rotonda para convertirse en un espacio abierto. A su juicio, es el «impulso definitivo» que completará la puesta en valor del casco antiguo de Berja.