«Mi abuelo me enseñó a trabajar el esparto»

La exposición 'La Vida del Esparto' llega a Laujar y se enriquece con piezas artesanales, «de incalculable valor», que aún conservan algunos vecinos

MARÍA TORRES LAUJAR DE ANDARAX

De su abuelo Juan José, aprendió todo lo que sabe del esparto. A mediados del siglo pasado, este material cien por cien vegetal, ecológico y biodegradable era imprescindible en las faenas agrícolas. Se elaboraban cuerdas, espuertas, capachos, aguaderas y hasta calzado para trabajar en el campo. Entonces, se hacía por necesidad. Se aprovechaban los días de lluvia, en los que no se podía labrar la tierra, para reponer los aperos de labranza. «Había un dicho popular que se repetía mucho: 'Hombre parao, esparto en él'», recuerda Juanjo Bonilla, uno de los pocos vecinos de Laujar de Andarax que conoce la técnica a día de hoy. Aquellas piezas de su abuelo, auténticas reliquias, forman parte de una exposición dedicada al esparto que puede visitarse en el municipio alpujarreño hasta final de mes.

«El esparto ha perdido el valor que tenía antiguamente. Cayó en desuso, fue sustituido por el plástico y ahora todo se compra. Sin embargo, yo hoy lo valoro aún más porque se está perdiendo», advierte este laujareño, que aún emplea parte de su tiempo libre en elaborar costureros, sombreros, alfombras y pequeños cestos. «Mi abuelo me enseñó. Se tiraba la tarde hablando conmigo, trabajando el esparto a la vez, y yo lo observaba mucho. No era espartero, pero le hacía falta para el campo y para su casa. Cuando se jubiló, lo seguía haciendo, pero ya cosas de decoración y por afición», rememora.

Por aquel entonces se elaboraban con esparto moldes para los quesos, esparteñas para los pies, paneros para encender la lumbre, aguaderos para transportar los cántaros de agua en los mulos y capachos para guardar el almuerzo. «Conservo algunas cosas, las más pequeñas, y para mí tienen un valor incalculable. Eran de mi abuelo, hechas a mano por él», señala.

A sus 51 años, confiesa tener pendiente realizar algún bolso de playa para sus hijas: «Están muy de moda, yo los veo, y yo sé hacerlos». En Laujar de Andarax, salvo algún octogenario que aún conserve la habilidad, no hay ningún otro vecino que sepa trabajar el esparto. El oficio, en peligro de extinción, requiere de tiempo y de paciencia. Las manos se resienten y «hay que echar muchas horas, no es rentable».

La recogida

«Tráeme un puñao de esparto que yo te lo hago», le decía el abuelo Juan José a sus amigos y familiares. «El esparto se recoge en el campo en los meses de verano, antes de que lleguen las lluvias», explica hoy uno de sus 10 nietos, Juanjo Bonilla, el único que aprendió el oficio por mera curiosidad. «Se coge verde, se deja secar unos 15 días y se humedece un día antes para que sea más fácil trabajarlo», añade. Es importante diferenciar, según puntualiza, entre el esparto sin machacar o machacado. El primero sirve para hacer capazos, pleitas o sombreros. El segundo se usaba en la época «para amarrar las parras y para hacer alfombras y enredos de garrafas».

Exposición

Hasta el 31 de enero, se puede visitar en el Centro Cultural Hispano Filipino 'La Vida del Esparto', una muestra itinerante del Instituto de Estudios Almerienses que se ha enriquecido en Laujar de Andarax con aportaciones desinteresadas de algunos vecinos como Juan José. El esparto, fuente de vida y de trabajo en la provincia de Almería, es el protagonista.

El visitante puede conocer aspectos históricos de este material natural, cómo se organizaba hace unas décadas su recolección, producción y comercialización así como los usos que adoptaba en la agricultura, en la actividad pastoril, en la vida doméstica, en la industria de la época y en la artesanía. «Gracias a la Diputación, todos los almerienses, pequeños y mayores, podemos conocer una parte esencial de nuestra historia. En cada casa de esta provincia ha habido esparto porque ha sido uno de los elementos más necesarios con el que nuestros antepasados utilizaban para muchas cosas. Además, hoy en día se sigue usando, especialmente en los pueblos del interior donde la historia sigue viva», matizó al respecto Almudena Morales, alcaldesa de Laujar y diputada de Cine y Cultura de la institución provincial.

Horarios de visita

'La Vida del Esparto' permanece abierta al público de lunes a viernes, de nueve de la mañana a una del mediodía y de cinco a ocho de la tarde. También se puede visitar los fines puede conocer los sábados y los domingos, de once de la mañana a dos de la tarde. El día 21, coincidiendo con la festividad de San Vicente, se llevará a cabo una exhibición de esparto en este mismo enclave.