Pablo Utrilla

Alcolea recupera los murales de su ermita, reconvertida hoy en un espacio cultural

Es el último paso para completar la rehabilitación de un monumento que data de principios del siglo XVIII

MARÍA TORRES Alcolea

«Golpe a golpe, verso a verso», en alusión al poeta Antonio Machado, Alcolea y los alcoleanos están recuperando uno de los pilares más importantes de su patrimonio arquitectónico, histórico y artístico: la ermita de San Sebastián y San Ildefonso. Restaurada su fachada principal y adecentado su interior como espacio cultural, el siguiente paso es recuperar las pinturas murales realizadas al temple a principios del siglo XVIII para completar el proceso.

El proceso llevará 12 meses, según ha informado el Ayuntamiento, que afronta a pulmón la puesta en valor del monumento. Al frente del proyecto está la historiadora y museóloga Rosario Carreño. «Se intervendrá en las pinturas murales, se diseñarán y ejecutarán el mobiliario museográfico y audiovisual de la ermita, haciendo de este espacio único un lugar versátil y multifuncional», detallan fuentes municipales. El objetivo es hacer de esta ermita de estilo mudéjar un espacio al servicio de la cultura y optar a la catalogación de Espacio Histórico y Patrimonial.

Rehabilitación integral

Esta segunda parte del proceso de rehabilitación pondrá el punto y final a la puesta en valor orquestada desde el Consistorio. «Era necesario seguir recuperando este magnífico edificio de la primera década del siglo XVIII, que además alberga en su interior pinturas murales realizadas al temple», reconoce la directora del proyecto. «Se trata de un programa iconográfico de gran interés en el que convergen Fe y Conocimiento. No debemos olvidar que las personas de la época eran prácticamente analfabetas y que estas representaciones pictóricas cumplían una labor básica de acercamiento a la Biblia y a la vida de los Santos», contextualiza.

La primera parte, por su parte, se centró en la restauración exterior e interior de este espacio «desacralizado», recuperando sus esgrafiados mudéjares, sus vidrieras y ventanas. También se dotó al interior de electricidad, iluminación led y calefacción radiante «de forma imperceptible e inocua». «Hemos respetado al máximo la entidad del patrimonio histórico y cultural en el que estaba trabajado», apostilla.

Cooperación

Con todo, se trata de un gran esfuerzo inversor para una población que roza los 800 habitantes. En este sentido, ya en el año 98 los vecinos se unieron para recaudar fondos y poder restaurar el techo de su ermita. El espíritu de cooperación de entonces se mantiene hoy. «El Ayuntamiento cuenta con una ayuda de la Unión Europea y de la Junta de Andalucía en colaboración con el Grupo de desarrollo Rural Alpujarra-Sierra Nevada Almeriense con cargo al Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural», concreta al respecto Carreño. La ayuda recibida para esta segunda intervención es de 30.000 euros. El Ayuntamiento de Alcolea que preside Antonio Ocaña aporta los 20.000 euros restantes para completar el presupuesto total el proyecto.

Con el fin último de recuperar el esplendor que nunca debió perder y regresando a los versos del poeta sevillano, la ermita de Alcolea «hace camino al andar» para garantizar su continuidad en el tiempo. Una herencia para todos.