Las páginas han sido tratadas por especialistas para su conservación en el tiempo. / r. i.

Alcolea rescata cuatro libros manuscritos con cerca de 300 años de antigüedad

Los volúmenes tratados por especialistas hablan del reparto de la tierra, del uso del agua y de otras costumbres que aún perduran

M. TORRES ALCOLEA

Alcolea ha ligado su pasado y su presente en un minucioso estudio de investigación. Por un lado, la localidad ha recuperado cuatro libros manuscritos, con cerca de 300 años de historia, con referencias a los repartos de tierras y del agua, a los colonos castellanos tras la Guerra de la Alpujarra y a otras costumbres que aún hoy perduran. Por otro, se ha recogido el testimonio de algunos mayores que confirman las tandas de riego de entones, las tradiciones más singulares ligadas al campo o las medidas de peso, cantidad y espacio que usaban antaño.

El resultado de este proceso de investigación, que comenzó hace casi un año, verá la luz muy pronto. La conservación, primero, y el estudio, después, de los cuatro libros históricos hallados fue el punto de partida. Se titulan Bienes Habices, Apeo y Repartimiento, Caudales y Acequias. Todos, salvo este último que es del siglo XIX, datan del siglo XVIII. «Los cuatro libros que han llegado a nuestros días son copias manuscritas de otros anteriores y que a pesar del paso del tiempo la calidad del la piel, las tintas y del propio papel han hecho que se conserven aceptablemente. Pero era necesario someterlos a un tratamiento de consolidación y limpieza superficial antes de manipularlos para su estudio», cuentan la historiadora y museóloga Rosario Carreño, responsable del proyecto de investigación.

El tratamiento para restaurar el papel ha corrido a cargo de, Marta Durán, la persona elegida para alargar la vida de cada página a través de lo que se conoce como conservación preventiva. Este trabajo servirá para garantizar su permanencia en el tiempo.

Del estudio y de las transcripciones realizadas se desprende el hallazgo inédito del sello de Alcolea con San Sebastián, patrón de la localidad, marcas de agua y otras singularidades del papel. Además, se han recuperado escritos más antiguos metidos en la encuadernación. «Pueden ser sólo un refuerzo para el que usaron el papel del libro que copiaban o quizá se guardasen a propósito para proteger su información», apunta Rosario Carreño.

Tradición oral

Al margen de los trabajos de estudio y conservación de los manuscritos, una joya patrimonial de la localidad de Alcolea, la historiadora destaca la importancia de los testimonios recogidos. Se han realizado varias entrevistas a vecinos de Alcolea que aún recuerdan lo que se plasma en los libros. Los mayores, que son «verdaderos pozos de sabiduría», acreditan que algunas costumbres perduran: «Los trabajos en el campo siguen siendo los mismos, las acequias medievales siguen presentes y los repartos del agua del río Alcolea se siguen produciendo. Hay muchos recursos endógenos que siguen en uso en la actualidad en las labores agrícolas diarias de la población de Alcolea». Un paralelismo que Elisa, alcoleana de toda la vida, relata en primera persona. A pesar de su condición de mujer, recogía aceituna, dirigía los mulos y seguía al frente de su casa.

Último paso: divulgar

El fin último del Ayuntamiento de Alcolea es divulgar los resultados a través de «jornadas y mesas redondas», que se pretenden organizar «próximamente», en colaboración con las entidades culturales y académicas. «Tradición, historia y costumbres unidas en un solo estudio y tratadas por igual para generar un reconocimiento mutuo y un apego por este saber popular, patrimonio inmaterial de Alcolea que hay que conocer, respetar y conservar», resume la responsable del proyecto, Rosario Carreño.

El proyecto ha contado con la ayuda de la Unión Europea y de la Junta de Andalucía, en colaboración con el Grupo de Desarrollo Rural Alpujarra Sierra Nevada Almeriense, con cargo al Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural.