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Una bodega de la Alpujarra se implica en un proyecto para recuperar el roble español

Una bodega de la Alpujarra se implica en un proyecto para recuperar el roble español

Cepa Bosquet recibe la primera barrica de esta madera para estudiar su evolución y ayudar a potenciar la masa forestal

María Torres

Fondón

Lunes, 8 de abril 2024, 17:48

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Son varias, aunque limitadas, las experiencias que demuestran la calidad enológica que aporta al vino su envejecimiento en barrica de roble español. Su escasez, sin embargo, dificulta en términos económicos apostar por este tipo de madera. Actualmente las barricas de roble americano o francés son mayoritarias en las bodegas de nuestro país.

El Centro Tecnológico Forestal y de la Madera (CETEMAS), entidad asturiana sin ánimo de lucro especializada en investigación, y la tonelería Gangutia han iniciado un proyecto de investigación centrado en la evolución en el tiempo de los caldos en barrica de roble español. El fin último es corroborar la excelencia del vino y aportar una razón de peso más para contribuir a la recuperación de la masa forestal autóctona. Una bodega de la Alpujarra, Cepa Bosquet, ha sido elegida para participar en este estudio «en representación de Andalucía» y actualmente ya cuenta con una barrica de roble español en sus instalaciones.

Con capacidad para 225 litros, se encargará de envejecer una selección especial de su vino Fuente la Reina, un caldo elaborado con uva tempranillo. Debe alcanzar los 18 meses de crianza. «El roble con el que se ha fabricado esta barrica procede de la cornisa cantábrica», explicó a IDEAL Virginia Bosquet, enóloga de Cepa Bosquet. «Cuando se habla del envejecimiento del vino en barricas casi siempre se refiere a barricas de roble francés o americano, pero muy pocas veces se mencionan las barricas de roble español. Y sí, el roble español existe, y además es una madera de muy buena calidad», apuntó al respecto.

Vinos de calidad

Fundada en 2007, Cepa Bosquet es una bodega familiar que ha logrado convertirse en seña de identidad en la comarca. Extrae su materia prima de viñedos propios, repartidos en 50 hectáreas del término municipal de Laujar de Andarax, y comercializa alrededor de 300.000 botellas anuales en 10 variedades diferentes. «Si el vino impulsase la recuperación de nuestra masa forestal de roble autóctono, hoy reducida a menos de 700.000 hectáreas, sería una bendición», reconoce Bosquet al respecto, satisfecha por participar en este proyecto de ámbito nacional abanderado entre CETEMAS y la tonelería Gangutia. La maduración en barrica de roble español aporta a los caldos matices diferenciadores, especialmente atractivos para las bodegas que buscan la excelencia.

Víctima de una falta de gestión pública forestal evidente, el roble español es una especie arbórea que destaca por su longevidad y su madera, muy apreciada por su dureza, resistencia a la humedad e indudable valor estético. Aumentar la masa forestal de roble español para, así, reducir el precio de su madera se presenta como una alternativa para el sector. «En definitiva se trata de dar un valor añadido a nuestros bosques y vinos», concluye la enóloga almeriense.

La 'Armada Invencible' y el roble español

Para explicar la escasez de roble en España, hay que remontarse al siglo XVI. «En el siglo XVIII, las Reales Fábricas de Liérganes y La Cavada (Cantabria), por citar solo un ejemplo, construyeron casi 3.000 cañones de roble español de la zona, con los que se armaron decenas de navíos, fragatas y galeones para la Armada Española de Felipe II», explica Virginia Bosquet, enóloga de bodega Cepa Bosquet. «Este es solo un ejemplo de la masiva deforestación que sufrió la montaña pasiega durante los siglos XVI, XVII y XVIII. El balance que dejó fue desolador: 10 millones de árboles talados y 50.000 hectáreas de bosque arrasado», puntualiza. En aquel entonces, gran parte de España estaba llena de frondosos bosques de roble «de los que no quedó absolutamente nada en pie». «Los Quercus (roble) fueron talados y conducidos a los astilleros para ser transformados en 127 naves agrupadas en 10 escuadras y una flotilla de avituallamiento de 10 carabelas y siete falúas al servicio de la corona española, la más ambiciosa aventura marítima de España», añade. Pese al proceso de reforestación llevado a cabo para mitigar aquel «desastre medioambiental», la situación desembocó en una reducción sustancial de la masa forestal que se arrastra hasta nuestro días.

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