El historiador Joaquín Gaona explica a dos visitantes el proceso repoblador en la Alpujarra. / r. i.

Fondón redescubre el origen de las familias que lo repoblaron hace 450 años

El historiador Joaquín Gaona ilustra en una muestra lo que supuso para la Alpujarra la llegada de nuevos vecinos tras la expulsión de los moriscos

MARÍA TORRES FONDÓN

Fue el 11 de febrero de 1572 cuando un grupo de personas de Valdepeñas de Jaén se compromete por escrito a emprender una nueva vida en la Alpujarra. Diez meses después, se certifica el primer reparto de tierra entre sus nuevos vecinos. Había pasado algo más de un año desde la expulsión de los moriscos y Felipe II necesitaba familias repobladoras que, por un lado, reactivaran los ingresos que le generaba a la Corona el mercado de la seda y, por otro, defendieran su territorio de los ataques turcos y berberiscos. Así fue como la Alpujarra se volvió a llenar de vida. «En la repoblación está el origen de la inmensa mayoría de los almerienses», concluye el historiador Joaquín Gaona.

'450 años del nacimiento de la nueva villa' es el título de una muestra a la que ha dado forma en los dos últimos años y que recrea este importante acontecimiento histórico: la repoblación de la Alpujarra. «En 1571 se puso en marcha un proceso repoblador para sustituir la anterior población morisca que había sido expulsada tras la denominada Guerra de las Alpujarras (1568-1570). Todas aquellas gentes, nuestros antepasados, que vinieron principalmente desde la Sierra Sur de Jaén, desde el Valle del Jarama (Madrid y Guadalajara), iniciaron una nueva vida aquí y empezaron nuestra historia. A todos ellos los fondoneros les debemos nuestro ser», subraya el responsable de la muestra.

A través de esta exposición, Gaona explica cómo se llevó a cabo esta transición. La mayoría de las familias repobladoras procedía de Jaén, pero también de Madrid y Guadalajara. Se les ofrecía casa, tierra y exenciones fiscales para poder empezar de cero. Era lo que se conocía como las suertes. «Curiosamente, Fondón fue uno de los primeros municipios en hacer el reparto de tierras. Otros tardaron hasta dos años», apunta al respecto el responsable de la muestra, que alberga tinajas similares a las que se usaban para hacer estos sorteos. El documento más antiguo de la exposición es precisamente el libro de apeo de Fondón, de 1572. Perteneciente al Archivo Municipal, se recoge el reparto de tierra que se hizo entonces.

De aquellas personas que repoblaron Fondón hace 450 años, Gaona ha redescubierto el origen de 230 familias. «Tres cuartos procedían de Valdepeñas de Jaén y el resto del Valle del Jarama», afirma. Hicieron de Fondón su hogar entre 1572 y 1600. «Algunos repobladores se quedaron, otros estuvieron un tiempo y se marcharon, algunos llegaron muy pequeños y otros nacieron en Fondón», explica el historiador, que en su búsqueda ha contado con la ayuda de otros historiadores de Jaén, Madrid y Almería.

Clases sociales

Importante es también en este contexto el estatus social de los nuevos vecinos. La sociedad de entonces se dividía entre hidalgos y campesinos. Los primeros se vestían con ropa fina y usaban cobre, bronce, cristal y seda. Se representaban con escudos, como el de la familia Valdivia, que forma parte de la exposición y que ha sido cedido por el Centro Virgitano de Estudios Históricos. Los segundos, con jarapas. Usaban vajillas de barro y utensilios para labrar la tierra y trabajar como el trillo, que ha sido prestado por el Museo de Adra. En la muestra, además, se incluyen ropajes de la época que han sido cedidos para la ocasión por 'Berja 1569'. Las armas que se exponen, por su parte, proceden de 'Padules 1570'.

Mención especial requiere en la muestra la mentalidad de la época, fruto del contexto social, económico y cultural vivido. La tradición de las Ánimas o el fervor que despierta el Cristo del Consuelo o la Reina de los Ángeles de Fuente Victoria procede de entonces y, 450 años después, aún se conserva. También se mantiene, según Joaquín Gaona, la creencia de que existen tesoros ocultos en las casas. «Se cuenta que los moriscos enterraron sus bienes materiales en los bancales o entre los muros de sus casas y aún hoy hay albañiles que siguen buscándolos cuando empiezan a picar», reconoce.

Enseres personales

La exposición se completa con piezas personales del propio historiador -como un turbante de las antiguas recreaciones de batallas entre moros y cristianos-, un arca de tres llaves -propiedad del abderitano Miguel Ruiz- donde se guardaban dinero y documentos importantes en los ayuntamientos- y una incubadora de gusanos de seda de Maribel y Porfirio, de la Almazara de Huéchar

Con todo, '450 años del nacimiento de la nueva villa' es una exposición imprescindible para conocer «el origen de nuestra existencia». Se puede visitar en la Casa de las Godoyas de Fondón hasta el mes de agosto.